
El
presidente
En la rama de ese árbol hay un pájaro
hay que matarlo.
Todos apuntaron con la honda
tiraron la piedra
y erraron el tiro.
Y cuando el pájaro se puso de espaldas y
cantó
él tiró la piedra
y el pájaro cayó muerto.
No quiso ver la sangre
y se lavó las manos.
Y se lavó las manos siempre desde
entonces
las dos manos con cinco dedos en cada
mano
en la izuierda y en la derecha.
La izquierda que usó como escalera para
subir de
peldaño en peldaño
(¡Que hable! ¡Que hable!)
la derecha comiendo
la izquierda en el comité, en la
universidad, en las plazas
en las huelgas cantando La Mrasellesa y
La Internacional
(¡Viva!
¡Viva! ¡Viva!)
la derecha limándose la uñas
la izquierda defendiendo los derechos
del hombre
y la enseñanza laica
la derecha haciendo la señal de la cruz.
Y así
con las dos manos
gateando
llegó a Presidente de la República.
Pero el señor Presidente no podía dormir
lo perseguían generales que mataba de
noche
con la mano izquierda
y de día con la mano derecha les
cepillaba
la chaquetilla
y las botas.
Y la mano izquierda se fue anquilosando
se cayó del brazo
y voló
y utilizó únicamente la mano derecha
las dos manos derecha.
Javier Villafañe
Argentino (1909 – 1996)
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