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miércoles, 5 de julio de 2017

Leopoldo Castilla




ANIMAS


A Anibal Alfaro



Un silbido largo,
haraposo, final,
le hace un tajo a la tarde.
Alguien dice: "son ánimas".

         Y el niño que oye todo
sabe que el día que resta
colgará boca abajo
desinflándose
como una camisa en la soga de la ropa,
que no caerá la noche en la ciudad
hasta que se sepa
el nombre de ese muerto
que vino a desterrarnos.

No hay sutura
           de
                 tiempo
                          en
                                 tiempo.

Los hombres no se alarman. A veces
pasan por aquí
bandadas de otro mundo.




EL HUESPED


A Pilar Becerra

No puede salir
            sin herirse
                         de las indefensas nubes.

Los amigos le dejan un rincón,
que haga noche en su pantano
como un muerto al que le dura
                        un agua enferma

y él arranca ramas de su desiquilibrio
construye un cubil
hasta que vuelva el día
y le vengue los ojos.

Mientras la oscuridad lo cicatriza

fuera
           sólo
                     lo inhumano amanece.



HOMBRE EN EL UMBRAL


A Edmundo del Cerro

Empantanado en su propio pelo
desnudo en sus cinco pantalones
grasoso
comido por sus dientes
hundido en el umbral
                       tiene un solo recuerdo.

                       La vida pasa

sólo él
            nace y nace
                        y no sale

nace y nace
            y no entra.



Leopoldo Castilla
De "NUNCA" - Ediciones Último Reino (2001)

Primer Premio de Poesía, Fondo Nacional de las Artes 2000


Nació en Salta, 1947.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Leopoldo Castilla



L


¿Cuándo no haya dónde
haremos pie en los sueños?

La manada duerme y expulsa
campos voladores, ciudades suspendidas
con hombres tenues
y mares ingrávidos.

¿Podremos allí sembrar, cantar?
¿Intangíbles
seremos como el color
un tacto irreal
para que todo se emocione
o una tiniebla que alumbre
igual que las lunas dentro de la madre?
Noche a noche la humanidad y sus finados
construyen esos lugares sin sangre.

Una nueva tierra, un comienzo,
una niñez errante.

Nosotros, como los viejos sefardíes
cargaremos
si esa levedad resiste
                                 una llave

y la penuria
               de una lengua transparente.




LVII


Ya ocurrió. Se fueron los colores,
la sombra se sumergió en el hombre,
ya se angeló,
lo dividió el infinito
y por la boca
                humea.

Se ha vuelto un punto
que se hunde
             mientras todo
             piadosamente calla.

Da un paso.
Lo que hubo de él
cicatriza
             y se borra

y es todo blanco
          él y sus distancias.

Ya ocurrió. Esta es la salvación:
la inmensidad despenándose

              Nieve

hasta que nos desconozca
la forma de la nada.



Leopoldo Castilla
De "manada" - Edic. El Mono Armado  (2009)

Nació en Salta, Argentina (1947).


Fotografía: http://objetolibro.com



         

sábado, 16 de junio de 2012

Leopoldo Castilla













XXXIII
La telaraña, madre de la araña.


Los pobres reptan, tambaleantes,
entre las profundas, poderosas patas de la manada,
cuelgan de un hilo lastimado
fragilizan las calles
piden
   y aúlla el espacio donde el feto continúa.


El imperio no coagula.
En Africa piden
porque ya se les enfermaron todos los remedios.
en la India pide
el niño contrahecho
sin tener dónde poner el alma,
el que cambia por una foto de la otra vida
- esa estampita - tu limosna
y los que ruedan en los basurales
despedazados por su juguetería.

Piden porque ya se mueren,
porque van a matar, por el cielo
que se les viene encima.

Cenizas pare la manada
con los labios sellados, pare
delicadas
         cenizas homicidas.



Leopoldo "Teuco" Castilla
Nació en Salta, (1947) - Argentina.
De "manada" - Ediciones El Mono Armado

martes, 5 de abril de 2011

Leopoldo Castilla




XLVII

Uno engendra su buitre: el olvido

Alguien no recordará a una mujer.
otro un país, a dios
o su destino.
En un lugar
entre los gestos perdidos, las historias rotas,
vagan las tardes inconclusas,
flotan ausentes los objetos,
enfriadas las ciudades
y tú y yo, desconocidos.

El caos como el hombre
no está hecho de sí mismo.

Cuando no quede nada
la creación se cumplirá vacía
acumulando
un intenso olor humano.
          Un olor carnívoro.



Leopoldo "Teuco" Castilla



De "Manada" Ediciones El Mono Armado

Nació en Salta en 1947. En 1976 se exilió por razones políticas.
Actualmente vive en Argentina. Publicó numerosos libros de poesía y narrativa.

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com