Barca AbandonadaA pequeños y grandes sorbos
el hombre calcinado bebe de mi sangre.
¡Antiguas hojas del mediodía!
Me torno cruel ante el descolorido vino de la noche,
ante la sal que nace de mis heridas,
ante la risa de mis muertos.
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Quiero llorar
pero no sé por dónde empezar.
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Lo más triste
es encontrar el camino,
perder las preguntas.
HomenajeLos pájaros se han ido. Se mudaron de casa. No volverán. Nunca hablamos de la muerte. No era necesario mencionarla. Nos acostumbramos a soñar. A observar la puerta abierta. A dibujar un árbol, una flor, un sol. Pero ya no están. Vuelvo a mi encierro. Vuelvo a mi duelo. Hay una noche triste. Un circo de locos. Un tambor negro.
NaufragioLas veredas ocultan mis pasos. Deambulo con el cansancio del mundo, el cansancio de las luces apagadas. De aquí brotaron ruidos jamás oídos. De aquí mis muertos, pajaritos de la noche, empezaron a soñar con el mar. Y pude volver al poema.
Fin del inviernoY si uso camisa.
Y me pongo corbata.
Y me descubren.
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La ausencia es un niño sin alas:
dibuja un pájaro.
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Alrededor del silencio
DESESPERACIÓN.
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Me suicido cada noche
viendo los autos pasar.
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Nunca supimos que era la última noche
por eso nos desvestimos como las demás.
NUNCA es un minuto fraguado por el tiempo.
Jorge Curinao
Nació el 3 de mayo de 1979 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.
Sus obras "Sábanas de viento (poesía) 2006, en 2007 representó a la provincia de Santa Cruz en la XXXIII edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2009 publicó "Plegarias del humo". Tiene inédito el poemario Cactus.