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martes, 24 de febrero de 2015

Enrique Lihn




Ciudades


  Ciudades son imágenes.
Basta con un cuaderno de escolar para hacer
la absurda vida de la poesía
en su primera infancia:
extrañeza elevada al cubo de Durero, 1
y un dolor que no alcanza a ser él mismo,
melancólicamente.

  Dos ratas blancas giran en un círculo
a la velocidad de la neurosis;
después de darme vueltas sesenta días justos
en el gran mundo como en una jaula,
me concentro en un solo pensamiento:
ratas que giran.

  Blanca, velluda, diminuta esfera
partida en dos mitades que brincan por juntarse,
pero donde fue el tajo, la perpleja lisura
y el dolor, ahora están esas patitas,
y en medio de ellas sexos divisorios,
sexos compensatorios.

  Nos salen cosas donde fuimos seres
aparte enteramente, enteramente aparte.
Cinco minutos de odio, total.   cinco minutos.

  Ciudades son lo mismo que perderse en la calle
de siempre, en esa parte del mundo, nunca en otra.

  ¿Qué es lo que no podría dar lo mismo
si se le devolviera al todo, en dos palabras,
el ser mezquinamente igual de lo distinto?
Sol del último día; ¡qué gran punto final
para la poesía y su trabajo!


1 El poliedo de Durero.


Enrique Lihn
De "Poesía de paso" 1966

Chile (1929-1988) - Premio Poesía 1966, Casa de las Américas  - Cuba

Fotografía extraída: www.omni-bus.com

viernes, 28 de marzo de 2014

Enrique Lihn



DOS POEMAS PARA ANDREA


UNO

Aquí en esta ciudad parada frente al mar
para mirarlo bien, que se llama Agrigento,
hay unas casas viejas como el sol, muy bonitas,
hay señoras vestidas de negro que parecen anteojos
       ahumados,
hay caballeros sentados en la plaza, algunos
       distraídos, otros fumando pipa.
Llega a dar gusto el cielo, dan ganas de tocarlo;
como decía usted:
dan ganas de tirarse al cielo de cabeza.
Hay niños, por supuesto, que le mandan saludos;
las golondrinas juegan, en el aire, a volar.
Pero lo más simpático de todo
son estas carretelas de verdad que parece que
      usted las hubiera pintado
con un montón de chongos de colores.
Los domingos la gente se apelotona en ellas,
y ahí se van contentos a la playa.
Le voy a llevar una, claro está que más chica,
de adorno para la repisa.



DOS


Dígale a su tía Cecilia
que como ahora ella no escribe sus versos se los estoy
       copiando yo al revés
igual que si un mono acostumbrado a rascarse
        la cabeza o a dar grandes saltos rabiosos
        en el aire
se pusiera a cantar imitando a un canario.
Dígale que como estoy aquí bastante lejos, sólo me
       acuerdo de las palabras sencillas,
y sólo alcanzo a ver, en la distancia, a los niños.




Enrique Lihn
De "Poesía de paso"
(1929-1988) nació en Chile

Premio poesía 1966  -  Casa de las américas (Cuba)

obra: www.latercera.com

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com