
Despedida
Aquí, en este país de hojas
mojadas hacia el Poniente
honramos al sol negro, a las desnudas sombras.
Ellas traían perfumados vestidos para la ceremonia
y anillos de oro. Y los cantores extranjeros
honraban las puertas de los templos y las calles
con sus lenguajes bárbaros. Dulces como el tallo
de las azucenas eran los ojos de las niñas.
Aquí, en este país de sueños
las cortinas ondularon sobre los ancianos
y las medallas brillaron entre los candelabros
de plata. los infantes corrieron. Bellos, sus ojos
negros, sus rizos rubios.
Aquí, en este país, la primavera duraba todo el año.
(Ahora nos vamos de esta casa.)
(22/1/67)
Alfredo Veiravé
(1928-1991)
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