domingo, 21 de agosto de 2016

Carlos Abel Barocela






Muchacha del Mar


Era una mañana de octubre en la Villa
cuando caminaba junto a un mar de niebla
ibas a mi lado, cintura de junco
desnuda la vida, desnuda la arena

Remanso del tiempo nos daba el paisaje
y era un espejismo de quietud la playa
cuando te acercaste descalza a la orilla
cantaba conmigo toda la mañana

Muchacha del Mar, cazadora de la espuma
que dulce mirar, tu perfil entre la bruma.
búscame la estrella que olvido la noche
y navega sola sobre el agua mansa
tráeme en los labios un beso de espuma
donde se resuma toda la mañana

Déjame mirarte descalza en el viento
que ampara tu frente al borde del mar
si el tiempo me deja volver a buscarte,
tal vez para octubre te vuelva a encontrar.



Carlos Abel Barocela 
Nació en Haedo, Buenos Aires, el 18 de diciembre de 1939. Es músico y poeta.

Información sobre su obra: http://folklorenoaargento.blogspot.com.ar/2015/09/carlos-barocela-historia-y-su-primer.html

lunes, 8 de agosto de 2016

Humberto Costantini




Ellos 


Son tan bien,
tan irónicos,
tan finamente sabios,
que uno es un hotentote,
un perdonable bruto
innoblemente vivo todavía.
Ellos esperan,
ellos miran y esperan,
sencillamente esperan.

Tienen un aire dulce de bohemia,
un no sé qué elegante,
una sonrisa tía
(una vez escribieron doce versos
pero bah quién se acuerda),
un gesto roberteilor para ciertos asuntos,
te toleran.

(Te toleran creer, desgañitarte,
andar despellejado por el mundo,
te toleran hundirte hasta el no entiendo,
hasta el no puedo más,
o hasta las lágrimas.
Te toleran nacerte una mañana,
y asombrarte y reirte como loco
y seguirte y seguir
y adónde está esa vida y vengan cartas.
Te toleran tu angina, tus horarios,
tus deudas,
tu vino peligroso en ciertas noches,
tus camisas, tus ganas.
Te toleran morir cuarenta veces,
te toleran salir y enamorarte,
te toleran vivir loco de vida.)

Claro, tienen paciencia,
tienden redes,
dicen como diciendo todavía,
te ofrecen su fraterno aburrimiento,
te ofrecen lindos nichos,
te convidan.

A veces se insinúan sonrientes como putas,
tiran viejas carnadas,
te dicen que los otros,
que fulano,
es así
que vos en cambio...

Luego esperan,
te sonríen y esperan,
sencillamente esperan.

Yo no les tengo lástima,
quisiera
verlos chisporrotear en el infierno,
dando vuelta el manubrio de sus nadas,
bebiéndose sus muertes venenosas
como un aperitivo.



Humberto Costantini
Argentino (1924 – 1987)



En: “Poesía y teatro” – Obras completas - Ed. r y r – 2012

Obra: El hijo del hombre  de René Magritte (Bélgica 1898 – 1967)

miércoles, 27 de julio de 2016

Luis Pescetti






Carta abierta del sindicato de obreros Portuarios a la poetisa Emily Dickinson 


Señora Dickinson, porque sabemos ser corteses, en ocasión de que la hija del compañero García le comentara unos versos suyos que oyó en la escuela:

    Multiplicar los muelles no disminuye el mar.

El compañero los trajo a la asamblea. Por un lado estamos con elecciones en el sindicato y, por otro, en plena negociación con la patronal, ¿me entiende?

— ¿A qué se mete ésta? alzó la voz más de uno.

En este país, señora Dickinson, hay treinta mil obreros portuarios, treinta mil familias… no es que los puertos dan lo mismo, ¿me entiende?

— ¡Si la Dickinson quiere decir que el misterio es irreductible que lo diga así y listo!

— ¡Si la pena no se alivia con palabras ni poemas… que lo diga así! ¡¿Para qué nos empioja a nosotros?! — apoyaron otros compañeros.

— Si ella estuviera en un algo de poesía y le caemos a decir: “Bla bla bla bla bla…” , mientras leen, no les gustaría.

Ahí hubo que calmar a los compañeros, no sé si me explico. Algunos ya se estaban parando, nos llevó un rato.

— Además el mar seguirá igual de grande, pero de los puertos salen embarcaciones para navegarlo (aplausos)… gracias a los puertos hay dónde lanzarse a la mar (más aplausos)… y tener un lugar de regreso,(más y más aplausos)… gracias a los puertos el mar… el mar sigue igual de grande… pero es un mar amigo.

Ahí los compañeros se pusieron de pie con los ojos envueltos en lágrimas… porque todos tenemos algún compañero que murió en una tempestad, ¿me entiende? Ahí uno siente que ni los barcos, ni los puertos, ni nada ayuda nada.

Pero, entonces, un compañero preguntó si eso no venía a ser lo que usted dice de las palabras y la vida o del misterio. Se produjo como un murmullo. Se leyó de nuevo, y se hizo un silencio que ni le digo. Y mire que los compañeros son gente acostumbrada al trabajo rudo, no sé si me explico. Y ahí los tenía, Emily, con la cabeza baja, las manos cruzadas al frente. En ese mar de silencio,perdón si me meto en lo suyo, todos nos incorporamos, y un compañero, con un puño en la garganta, que en nuestro medio podría ser otra cosa, pero me refiero a que con la voz emocionada pronunció:

— No… aumentar los puertos no disminuye el mar.

Como diciendo que uno busca una seguridad que es imposible, y uno se engaña, Emily, nos la jugamos igual todos los días.

— ¡Viva la compañera Dickinson!

Gritó otro, y la asamblea le dedicó un aplauso de brazos alzados. Y es por lo que se le extiende la presente, Emily, como testimonio a su sensibilidad hacia la lucha cotidiana y la vida de un trabajo como el nuestro, que nunca se reconoce. Y por resolución F233/12 se la incorpora en las firmas documentales.

Con respeto la saluda

Faustino Gasso

Prosecretario Adjunto del Sindicato Nacional de Obreros Portuarios Multiplicar los muelles no disminuye el mar.



Luis Pescetti
De "Letras Peregrinas" (Juan Quinteros y Luis Pescetti)

Argentino, nació en 1958. Es escritor, músico y cantante.

Aporte cultural: Virginia Sánchez

miércoles, 20 de julio de 2016

Oliverio Girondo




Las puertas


ABSORTO tedio abierto
ante la fosanoche inululada
que en seca grieta abierta subsonríe su más agrís recato
abierto insisto insomne a tantas muertesones de inciensosón
                                     revuelo
hacia un destiempo inmóvil de tan ya amargas manos
abierto al eco cruento por costumbre de pulso no mal digo
pero mero nimio glóbulo abierto ante lo extraño
que en voraz queda herrumbre circunroe las parietales costas
abiertas al murmurio del masombra
mientras se abren las puertas




Oliverio Girondo
Argentino (1891 – 1967)


De: “En la masmédula” - En: “Otro río que pasa”
Un siglo de poesía argentina contemporánea - Comp. Jorge Fondebrider
Ed. BajoLaLuna – 2010


Fotografía: concursofotografiapilay.com


sábado, 9 de julio de 2016

Silvia Grénier




Iniciación (fragmento)


Yomujer  - niego cualquier relación con las costillas –
a media muerte de mis nacimientos
la lengua puesta entre las cosas
viva
y desplazada de mí misma
por los bultos del mundo
Yomujer entreabierta a las tormentas
entre ser hada o bruja
cisne o cuervo
a media lengua de mis agujeros
a media impertinencia de mi lengua
a medio alumbramiento de la espera
Yocadera golpeada por los partos
Yoserpiente naciendo de sus aguas
Yomarea cambiando sus escamas
Yopalabra midiendo sus silencios
yofuror
yorelámpago
yoceja
llamo a los siglos a habitar mi vientre
llamo al gerundio a destetar el tiempo
llamo a las noctilucas furibundas
a emborracharse en los acantilados
llamo a las lucibélulas furiosas
a delirar su rojo en los peñascos
llamo a las mariposas al orgasmo
llamo a la glaciación al estallido
llamo a la incandescencia al frenesí
y proclamo
la luz indeclinable
de la bicorne frente del gusano.



Silvia Grénier
Argentina – 1957

En: “Nueva Poesía Argentina”  - Durante la dictadura (1976 – 1983)
Comp. Jorge Santiago Perednik - Ed. Calle Abajo – 1992


Silvia Grènier es, en realidad, el seudónimo bajo el cual Silvia Guiard comenzó a publicar.
Fue en 1979, en una revista que se llamó Poddema en sus dos primeros números y luego, Signo Ascendente. Como eran tiempos de plena dictadura militar, cada poeta firmaba con un seudónimo. El suyo fue Silvia Grénier.
Con ese mismo seudónimo publicó sus dos primeros libros en los años 80 “Salomé o la búsqueda del cuerpo” y “ Los banquetes errantes”.
A partir de los 90, firmó ya con su propio nombre los libros “Quebrada” (1998); “En el reino blanco” (2007) y la plaquette  “Relampaguea” (Chile - 2010).
Es maestra de grado y bibliotecaria escolar y trabaja hace mucho en escuelas primarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires. También enseña español a extranjeros en el Laboratorio de Idiomas de la UBA.

Foto extraída de: diogenplus.weebly.com

domingo, 26 de junio de 2016

Carlos Battilana




El dulce porvenir


Cuando los mejores poetas de mi generación
curtidos por las drogas
la grasa y el vino excesivo
están haciendo pie
y pueden usar la palabra templanza
con toda propiedad
reunir poemas
evaluar con cierta distancia
sus tesoros
su cúmulo precioso
cuando cerca de los 50
la juventud
es una palabra
que ha sido usada
y se puede recordar
–sí, con alegría–
las viejas amistades
los duelos
los viajes pequeños
cuando
el poeta
de los grandes experimentos
pero de otros poemas
mejores aún
es una increíble
referencia
y ahora
puede
–finalmente–
distribuir
el aire
y la respiración
porque ha corrido tanto
yo aún
el poeta de la familia
el poeta que
literalmente
ha administrado la energía
el poeta del tenis
estoy cambiando a mi hijo
interminable
en el baño
posterior de la casa
y le digo
“te amo te amo”
y barro
bajo los signos y los hábitos
de antiguos mecanismos
la ropa la basura y me muevo
–ya ciego–
entre escombros de fuego
y no tengo, lo sé,
escapatoria
no puedo ni podré respirar
amo
con pobreza
como pude
pronuncio “te amo”
como una
invocación
como una oración religiosa
–polvo del camino–
la única propiedad
con base
en lo real.



Carlos Battilana
Argentino – 1964

Nació en el año 1964 en Paso de los Libres, Corrientes. Doctor en Letras, se desempeña como docente de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires. Publicó los libros de poesía: “Unos días” (1992), “El fin del verano” (1999), “Una historia oscura” (1999), “La demora” (2003), “El lado ciego” (2005) y “Materia” (2010)

Poema extraído de Fb-
Foto extraída de: culturalkirchner.com.ar


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lunes, 20 de junio de 2016

José Bartolomé Pedroni






La cuna de tu hijo


Haz con tus propias manos
La cuna de tu hijo,
Que tu mujer te vea
Cortar el paraíso
Para colgar del techo
Como en los tiempos idos
Que volverán un día
Hazla como te digo.

Trabajaras de noche,
Que se oiga tu martillo,
"Está haciendo la cuna"
Que diga tu vecino,
Alguna vez la sangre
Te manchará el anillo,
Que tu mujer la enjugue
Que manche su vestido.

Las noches serán blancas
De columpiado pino,
Harás según el árbol
La cuna de tu niño,
Para que tenga el sueño
En su oquedad de nido,
Para que tenga el ángel
En un oculto grillo.

La obra será tuya,
Verás que no es lo mismo,
Será como tus brazos
La cuna de tu hijo,
Se mecerá con aire
Te acordaras del pino,
Dirás duerme en mi cuna
Verás que no es lo mismo.



José Bartolomé Pedroni
Escritor y poeta. Nació en Gálvez, provincia de Santa Fe en 1899. Falleció en Mar del Plata en 1968.


Música de Damián Sánchez
Interpretación: Rebecca Sier

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com