miércoles, 4 de marzo de 2015

Mirta Rosenberg




Retrato terminado


Es una manera de decir
quiero quedarme sin palabras,
perder sin comentarios.

Hasta cuándo voy a hablar
de lo que ya no está.

De la que ya no está
viéndome escribir de ella.
¡Y con esos ojos!

También yo de noche los abro
y miro el silencio
en la oscuridad
donde el retrato termina
sin que lo alcance a ver

y pienso
y pienso
y pienso

en temas como vos
que no parecen tener
vencimiento,

en tu deseo de llegar a casa:
con la llave preparada,
aferrada a la puerta del taxi,
te dejabas caer en tu puerta
casi con la voluntad incierta
de una hoja en otoño,

esa clase de vencimiento,

y esos ojos bien dorados
de los que decías en las descripciones
ojos verdes. Para mirar
cada ocasión con buenos ojos
que no me miran más,
aunque los recuerde.

Y ahora
quiero quedarme
sin palabras. Saber perder
lo que se pierde.

O eso parece.

Parece que las dos
nos hemos quedado sin madre:
yo sin vos
vos sin ella,

y sucesivamente,
como eslabones perdidos
y encontrados por un rato
con los padres,

pero ésa es otra historia
que está mejor contada
en la foto de casamiento
para las que palabra
nunca tuve,

como si fuera anticipo
de mi propio vencimiento.

De los padres decías que el tuyo
tenía ojos verdes
como vos, tu nieto Juan,
y nadie los tenía del todo
aunque merecían tenerlos:
 tu manera
de embellecer el retrato
era tu manera de verlo.

De ella decías en cambio
desde su muerte no fui la misma,
y ésa sería tal vez tu manera
de no terminar el retrato.

La palabra no.

Lo mismo digo yo.

Aunque también se diría una ocasión
más bien vulgar: en general,
todos nos quedamos sin ella,
y esa ausencia de luz parece
descansar los ojos
sin vaciarlos. Los anima,

o los vuelve hacia la oscuridad,
que es donde el retrato termina.

Dijo mi padre de la suya:
nací con ella y ahora
voy a tener que morirme
solo. Y después
lo hizo.

Dijo mi maestro de la suya:
me pasé toda la vida para tener
la letra de mamá. Y después
la tuvo.

Era un dolor perfecto:
hablando de ella,
hablaban de si mismos.

O eso parece.

Parece que perder
no es un arte difícil:
los muertos de verdad de uno
son víctimas amada de los vivos.

De lo que cada uno dijo.



Mirta Rosenberg
De "El arte de perder, 1998"  en Poetas Argentinas 1940-1960 - Ediciones del Dock

Nació en Rosario, 1951. Es poeta y traductora.

Obra poética: Pasajes,( 1984). Madam (1988); Teoría sentimental (1994); El arte de perder (1998), El árbol de palabras. Obra reunida 1984-2006, Bajo la luna, Buenos Aires, 2006,  El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012.

fotografía: Valentina Rebasa

viernes, 27 de febrero de 2015

Carlos Patiño




Charla distendida con mi propia muerte


Yo sé que estás siguiendo mis pasos desde que nací
y que muchas veces me tiraste manotazos arteros-
Este mundo está lleno de vos
de tu blancura sórdida
y sólo me dejas
un angosto/largo pasillo
en donde tengo que hacer todas mis cosas
con vos encima
repartiendo flechazos.

Nunca sabré si me dejaste hacerlas
o si yo supe esquivarte durante largos años.
Tal vez no importe mucho tan mortal ejercicio
esta suerte dis-suerte que acompaña mi vida
porque me has hecho sufrir y hacer pedazos
llevándote en castigo los seres que quería
algo tal vez peor que calar tu mortaja.
Y sé que nunca me dejarás
que seguirás siendo mi más fiel amante
y que haga lo que haga
inexorablemente acabaré en tu lecho
cuando tu voluntad diga “hasta aquí”.

Me tiene sin cuidado tu andar de policía
y hasta es posible que sea yo
quien se arroje a tus brazos
cuando no encuentre un verso que pudiera enhebrar
cuando mi hermosa máquina de sangre huesos sueños
decida estallar en burbujas
y ni un bello atardecer acaricie mis ojos ni nada en este mundo
haga flamear mi risa.
Tuyo soy. Más que de nadie de quien haya sido.
No hay humano que escape
a tu abrazo final fronterizo y callado.

Sin embargo, tu triunfo es tu derrota.
Nada quedará de vos: ni un murmullo
ni una foto perdida en los cajones
ni un suspiro nostálgico. Nada.
Yo quedaré:
vos desaparecerás en tercera persona
como una anécdota,
como el humo del cigarrillo que te arrojo en la cara,
o una muela extraída,
la niebla matinal,
o una ola perezosa
que hace burbujas en la orilla
y otra ola la borra de inmediato.

Yo seguiré viviendo
en los recuerdos de quienes me aman
en mi sangre hecha  palabra
y tu abrazo final será
como un hueso mugriento robado por un perro
en cualquier basural.



Teoría sobre la ingenuidad


Esa sombra que pasa
no es la sombra que espero.
Mi sombra tiene cabellos largos
una silueta sinuosa
como camino de montaña
y una enorme sonrisa que ilumina el camino.
Pero aquí estoy
esperándola
con todas mis mañanas a cuestas
mis noches solitarias
con mis muertes fundidas en bloques de acero.
Y sé que no vendrá:
de mil sombras que pasen
ninguna será la de ella
porque ella
pertenece al pasado
y el pasado no vuelve
aunque hagamos conjuros formidables
sobre la flor más bella del jardín de adelante.




Carlos Patiño
De "Caderas, lejanías y diagonales" - El Monje Editor 2013


Argentino – 1934-2013. Miembro del Grupo Barrilete. En 1990 obtuvo el Premio Casa de las Américas de poesía, Cuba, con su obra "Esquinas silenciosas".

martes, 24 de febrero de 2015

Enrique Lihn




Ciudades


  Ciudades son imágenes.
Basta con un cuaderno de escolar para hacer
la absurda vida de la poesía
en su primera infancia:
extrañeza elevada al cubo de Durero, 1
y un dolor que no alcanza a ser él mismo,
melancólicamente.

  Dos ratas blancas giran en un círculo
a la velocidad de la neurosis;
después de darme vueltas sesenta días justos
en el gran mundo como en una jaula,
me concentro en un solo pensamiento:
ratas que giran.

  Blanca, velluda, diminuta esfera
partida en dos mitades que brincan por juntarse,
pero donde fue el tajo, la perpleja lisura
y el dolor, ahora están esas patitas,
y en medio de ellas sexos divisorios,
sexos compensatorios.

  Nos salen cosas donde fuimos seres
aparte enteramente, enteramente aparte.
Cinco minutos de odio, total.   cinco minutos.

  Ciudades son lo mismo que perderse en la calle
de siempre, en esa parte del mundo, nunca en otra.

  ¿Qué es lo que no podría dar lo mismo
si se le devolviera al todo, en dos palabras,
el ser mezquinamente igual de lo distinto?
Sol del último día; ¡qué gran punto final
para la poesía y su trabajo!


1 El poliedo de Durero.


Enrique Lihn
De "Poesía de paso" 1966

Chile (1929-1988) - Premio Poesía 1966, Casa de las Américas  - Cuba

Fotografía extraída: www.omni-bus.com

domingo, 22 de febrero de 2015

Belén Iannuzzi





Otra emoción equivocada


No, no te estoy diciendo que nos casemos, P,
sólo que me llames
no bien estés saliendo de mi casa
llamame desde el ascensor
desde el garage
desde la cocina cuando vas a buscar agua
llamame desde el baño cuando estoy en el cuarto
invitame a irnos de vacaciones juntos
la segunda vez que nos veamos
en la tercera cita
hablemos de los nombres de nuestros hijos.

No, no te estoy diciendo que tengamos hijos, P,
te digo que los imaginemos
hablemos de la casa de Montevideo
de la casa en la playa
aunque después no exista
nunca exista
ya no exista
yo no exista
ni vos
hablemos de los viajes en combi hasta Venezuela, P,
hablemos de las flores.

No, P,
no me digas hablemos en la semana
no me digas quedate tranquila
no me digas tranquila
¿dónde vamos a festejar tu cumpleaños?
¿y nuestro aniversario?

Yo ya sufrí, P,
y aprendí un montón de cosas
lloré hasta la deshidratación
te lo digo bien,
te lo digo bien,
no tengo tiempo
de que seas
otra emoción equivocada.



Belén Iannuzzi
De: "El origen de las especies"  - Ed: Pánico el Pánico -  2010

Foto extraída de: www.tatooimagenes.com

jueves, 19 de febrero de 2015

Jacobo A. Rauskin





Al viento


¿Qué puedes hoy traerme
que no me hubieses ya dejado
con algún atardecer bajo un árbol
en el interminable verano de esta tierra?
Sin embargo, te espero.
Ven, compañero de cigarras tardías
y de las dos primeras estrellas
las que timidamente anuncian el cielo,
las que anuncian la noche que llega
las que anuncian el próximo encuentro
de un hombre y su amor. Ven, viento,
no te demores, ella conoce el sitio,
el delgado arroyuelo, el árbol, y, contigo,
tendrán un temblor nuevo las hojas.



Jacobo A. Rauskin
De "Los rumbos del viento"  (Antología de Poesía) Ediciones Trilce, 2005

Nació en Villarica, Paraguay, 1941.

Imagen extraída: casabello.gob.ve

lunes, 16 de febrero de 2015

Daniel Viglietti / Mario Benedetti






Anaclara / Bienvenida


Con un grafo
ella escribe en las paredes ”resistir”,
bufanda rojinegra por la espalda,
minifalda,
Anaclara.

Borra infancia
aprendiendo en bellas artes a crecer,
con pechos de rosales sin espinas,
agua marina,
Anaclara.

Es de agua
cuando el hijo se enamora de la sed
y si el niño le regala una amapola
llora sola,
Anaclara.

Nunca encuentra
porque busca siempre el modo de no hallar,
aunque sabe que lo nuevo se conquista,
anarquista,
Anaclara.

Si la hieren
de tan tierna tiene miedo de morir
y entonces pone espinas en las rosas,
temerosa,
Anaclara.

De mañana
va tejiendo los telares de la duda,
aún desnuda preguntándole al espejo
un consejo,
Anaclara.

Hospitales
que conocen la dulzura de sus manos,
los dolores con mirarla ya se olvidan,
fisiatría,
Anaclara.

Si el camino
Anaoscura siempre claro quieres ver,
nunca dejes,
Anaclara, tu locura compañera,
tu locura de palomas casi halcones,
tus pasiones,
Anaclara.


Daniel Viglietti


Bienvenida


Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.


Mario Benedetti



Mario Benedetti (Uruguay 1920-2009)  / Daniel Viglietti (Uruguay, 1939)
DE "A dos voces" 1984

Obra: José Palomo (Chile)

sábado, 14 de febrero de 2015

Acho Estol






Una iguana y tres monedas


Sola, torva, enrarecida.
Quieta como una ventana.
Desconfiada de las moscas
y de los perros que pasan.

Qué diría de su vida
un vistazo a su cartera?
Fotos rotas y crayones,
una iguana y tres monedas.

Algo pasa en su pasado,
algo que sigue pasando.
Como un cine empantanado,
en la misma escena de amor.

Se le nota un fantasma,
por ahí lo sigue esperando.
En este bar naufragado
de noche densa de abril.

Me distrae de su cara
un collar extravagante,
se atrinchera en el sombrero
y en los anteojos grandes.

Una vez la vi llorando,
en su martini llovía.
Y le dio un billete grande
al changuito que pedía.

Algo pasa en su pasado,
algo que sigue pasando.
Como un cine empantanado
en la misma escena de amor.

Yo daría mi fortuna;
una iguana y tres monedas,
por saber qué está pensando
en la noche densa de abril.



Acho Estol
Argentino – 1964



Intérprete: La Chicana - Del CD “Tango agazapado” – 2004


Obra: “Ramona vive su vida” Xilocollage de Antonio Berni (Argentino)

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com