domingo, 14 de abril de 2019

Paul van Ostaijen





Sus ojos o el deseo bien usado


Ojos giran luces
luces llamean lejanías
países donde arde una pira
a mi
me quema una llama
a mi
y callada tiembla lo desconocido
miraestrellas me miran a mi esperando
 que yo viaje

Pero nunca prendo la llama de la pira lejana





Mythos


Una mano eminente está metida en la noche
y está metida ante la noche
ya que la noche es solo ese azul
al final de mis ojos
y ante la noche azul pasa una paloma blanca
si tu ves por la calle pasar delante de ti
una liebre blanca ¡ojo!
traspasa tu vida
de una escala a otra
y no sabes
lo que significa eso





Paisaje joven


Así las dos están casi inmóviles en la pradera
La chica que pende a plomos de una cuerda que cuelga del cielo
acaricia con su larga mano el lomo recto y alargado de la cabra
mientras ésta lleva a sus delgadas patas la tierra al revés
Contra su delantal a cuadros blancos y negros
la chica que yo – jugando con mi soledad –
llamo Úrsula
aprieta una amapola

No hay palabras que sean tan graciosas
como los anillos en los cuernos del cebú
ni tan curtidas por el tiempo – como una piel de cebú -
capaces de absorber su valor desnudamente
Palabras así reuniría yo de buena gana en una gavilla
para la chica de la cabra

Más allá de mis manos
mis manos buscan
mis otras manos
sin parar





Geología


Mares profundos rodean la isla
mares profundos y azules rodean la isla
no sabes
 si la isla pertenece a las estrellas allí arriba
no sabes
si la isla pertenece al eje terrestre
mares profundos
mares profundos y azules
que la sonda baje
que la sonda busque
que busque bajando
y baje buscando
buscando su propia búsqueda
y siga
bajando
y siga
buscando
mares profundos
mares azules
mares profundos y azules
mares profundamente azules
bajar
buscar
a las estrellas invertidas
dos veces azul
y dos veces insondables
Cuándo encontrará la sonda azul
en el mar azul
el alga verde
y el arrecife de coral
Un animal que en la vida busca sin parar una paz imaginada
– una alucinación de mil células milenarias –
como un animal que busca y solo encuentra en sus dedos
ciegos el repetir del hacer ya hecho
como un animal así
así baja la sonda
del marinero
Si este bajar tuviera que pasar rozando tus ojos no conocerías
vaciedad más grande





Paul van Ostaijen 
(1896-1928)

Poeta y escritor belga. Fue el introductor en Flandes de la poesía expresionista y del surrealismo literario. Son notables sus relatos breves y los poemarios Music-hall (1916), La señal (1918) y Ciudad ocupada (1921).


Traducción de M. Negrón

miércoles, 3 de abril de 2019

Horacio Basterra




Nada

He llegado hasta tu casa...
Yo no se como he podido!
Si me han dicho que no estas,
Que ya nunca volverás, .
Si me han dicho que te has ido!
Cuanta nieve hay en mi alma!
Que silencio hay en tu puerta!
Al llegar hasta el umbral,
Un candado de dolor
Me detuvo el corazón.
Nada, nada queda de tu casa natal...
Solo telarañas que teje el yuyal.
El rosal tampoco existe
Y es seguro que se ha muerto al irte tu.
Todo es una cruz!
Nada, nada más que tristeza y quietud...
Nadie que me diga si vives aun...
Donde estas... para decirte
Que hoy he vuelto arrepentido
A buscar tu amor.
Ya me alejo de tu casa
...y me voy yo ni se donde...
Sin querer te digo adiós
Y hasta el eco de tu voz
De la nada me responde.
En la cruz de tu candado
Por tu pena yo he rezado...
Y ha rodado en tu portón
Una lagrima hecha flor
De mi pobre corazón
Nada, nada queda de tu casa natal...
Solo telarañas que teje el yuyal.
El rosal tampoco existe
Y es seguro que se ha muerto al irte tu.
Todo es una cruz!
Nada, nada más que tristeza y quietud...
Nadie que me diga si vives aun...
Donde estas... para decirte
Que hoy he vuelto arrepentido
A buscar tu amor.



Horacio Basterra 
( Montevideo, Uruguay, (1914 – 1957. Utilizaba el seudónimo de Horacio Sanguinetti, fue un letrista dedicado al género del tango de larga trayectoria en Argentina.















Música: José Dames
Arr.: Eduardo Ferraudi
Yacumenza Grupo vocal

lunes, 25 de marzo de 2019

Javier Vicedo Alós




Así el sol 


Será que ya no son nuestras las cosas,
o que nunca lo fueron y teníamos
-como quien guarda fe o agua entre las manos-
una forma imprudente de vivir.

Un alfiler de sol puntea cada
milímetro de mundo como si evidenciara
la dimensión exacta de la pérdida.

Ayer sabíamos poco de nosotros,
teníamos el hambre y la memoria
como garantes de un dominio sobre
el infinito de todas las cosas.

Basta con seguir el paso del sol:
recorre nuestro cuerpo con la misma
dureza que recorre el matorral,
la arcilla blanca
o la hormiga en el borde de la piedra.

Quizás nuestra única propiedad fue
la obsesiva ilusión de tener y tenernos.



Javier Vicedo Alós
(Inédito)







Nació en España, Castellón en 1985.
Publicó "La última distancia" (Ed. Puerta del Mar,2010) y "El azul silencio del hombre" (Ed. Aula de Poesía, 2008).

jueves, 14 de marzo de 2019

Juan Carlos Moisés





BETY


Después de pellizcarla de atrás,
el ciego de amor corre
a la mujer de sus sueños
que escapa y se pierde
en los yuyales del campo,
incitando, provocando,
por esquiva, su deseo.
Busca, entusiasmado,
y cuando cree estar
ante su presa acorralada, pinza
sus dedos al tanteo y alcanza
al distraído poeta por el culo,
que saciaba su mirada en el paisaje.
Cuando oye el grito,
el ciego de amor
sabe que no se trata
de la mujer del principio.




FOGATAS


El humo de las fogatas
se eleva sobre las casas
y los árboles más altos;
también nosotros quemamos basura
en el fondo del jardín,
amontonamos lo que no sirve,
lo que fue, hojas
y ramas secas, muertas.

El fuego es remedio
para estos desperdicios,
y muchas veces el alma,
lo que llamamos alma,
se beneficia particularmente
ardiendo como, los restos de vegetación
en el fondo del jardín.

Al caer la tarde
láminas de escarcha
comienzan a descender sobre la tierra
donde ciegas lombrices duermen,
y manzanos, perales, ciruelos,
aún se turban sobre los montones de hojas,
que pronto consumirán las llamas
y la fugacidad de la vida.



Juan Carlos Moisés
De " Abrazo Austral" - Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos C. L.

Nació en Sarmiento (Chubut) en 1954.

domingo, 10 de marzo de 2019

Eduardo Galeano




Vivir sin miedo


“El miedo amenaza:
Si usted ama tendrá sida.
Si fuma tendrá cáncer.
Si respira tendrá contaminación.
Si bebe tendrá accidentes.
Si come tendrá colesterol.
Si habla tendrá desempleo.
Si camina tendrá violencia.
Si piensa tendrá angustia.
Si duda tendrá locura.
Si siente tendrá soledad...

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.

Quien no tiene miedo al hambre,
tiene miedo a la comida.

Los automovilistas tienen miedo de caminar
y los peatones tienen miedo de ser atropellados.

La democracia tiene miedo de recordar
y el lenguaje miedo de decir.

Los civiles tienen miedo a los militares,
los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.

Es el tiempo del miedo.

Miedo de la mujer a la violencia del hombre
y miedo del hombre a la mujer sin miedo.

Miedo a los ladrones,
miedo a la policía.

Miedo a la puerta sin cerradura,
al tiempo sin relojes,
al niño sin televisión,
miedo a la noche sin pastillas para dormir
y miedo al día sin pastillas para despertar.

Miedo a la multitud,
miedo a la soledad,
miedo a lo que fue
y a lo que puede ser,
miedo de morir,
miedo de vivir…”



Eduardo Galeano
Uruguay (1940-2015) Periodista y escritor.

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lunes, 25 de febrero de 2019

Eduardo Galeano





Febrero 25

La noche kuna


El gobierno de Panamá había ordenado, por ley, la reducción a la vida civilizada de las tribus bárbaras, semibárbaras y salvajes que existen en el país.

Y su portavoz había anunciado:

—Las indias kunas nunca más se pintarán la nariz, sino las mejillas, y ya no llevarán aros en la nariz, sino en las orejas. Y ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

        Y a ellas y a ellos les fue prohibida su religión y sus ceremonias, que ofendían a Dios, y su tradicional manía de gobernarse a su modo y manera.

En 1925, en la noche del día veinticinco del mes de las iguanas, los kunas pasaron a cuchillo a todos los policías que les prohibían vivir su vida.

Desde entonces, las mujeres kunas siguen llevando aros en sus narices pintadas, y siguen vistiendo sus molas, espléndido arte de una pintura que usa hilo y aguja en lugar de pincel. Y ellas y ellos siguen celebrando sus ceremonias y sus asambleas, en las dos mil islas donde defienden, por las buenas o por las malas, su reino compartido.





Febrero 26

África mía


A fines del siglo diecinueve, las potencias coloniales europeas se reunieron, en Berlín, para repartirse el África.

Fue larga y dura la pelea por el botín colonial, las selvas, los ríos, las montañas, los suelos, los subsuelos, hasta que las nuevas fronteras fueron dibujadas y en el día de hoy de 1885 se firmó, en nombre de Dios Todopoderoso, el Acta General.

Los amos europeos tuvieron el buen gusto de no mencionar el oro, los diamantes, el marfil, el petróleo, el caucho, el estaño, el cacao, el café ni el aceite de palma;

prohibieron que la esclavitud fuera llamada por su nombre;

llamaron sociedades filantrópicas a las empresas que proporcionaban carne humana al mercado mundial;

advirtieron que actuaban movidos por el deseo de favorecer el desarrollo del comercio y de la Civilización

y, por si hubiera alguna duda, aclararon que actuaban preocupados por aumentar el bienestar moral y material de las poblaciones indígenas.

Así Europa inventó el nuevo mapa del África.

Ningún africano estuvo, ni de adorno, en esa reunión cumbre.





Febrero 27

También los bancos son mortales


Todo verdor perecerá, había anunciado la Biblia.

En 1995, el Banco Barings, el más antiguo de Inglaterra, cayó en bancarrota. Una semana después, fue vendido por un precio total de una (1) libra esterlina.

Este banco había sido el brazo financiero del imperio británico.

La independencia y la deuda externa nacieron juntas en América Latina. Todos nacimos debiendo. En nuestras tierras, el Banco Barings compró países, alquiló próceres, financió guerras.

Y se creyó inmortal.





Y los días se echaron a caminar.
Y ellos, los días, nos hicieron.
Y así fuimos nacidos nosotros,
los hijos de los días,
los averiguadores,
los buscadores de la vida.
(El Génesis, según los mayas)



Eduardo Galeano
De "Los hijos de los días"  (2012) - XXI  siglo veintiuno editores


Imagen extraída: http://www.sigloxxieditores.com.ar/fichaAutor.php?idAutor=1176 






Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com