lunes, 31 de mayo de 2010

Juan Antonio Vasco



No se puede pasar por aquí no hay puerta no hay llave no hay más que la roca y la baba y no hay nada que hacer
Y no hay más que signos y símbolos y cercos y ceros y caries y cáscaras y cofres y corchos y curias y culpas y no hay nada que hacer
No nada que engendre ni para ni ruja ni ría ni mate ni ordeñe ni trepe a los árboles ni escupa en el río ni cuelgue el teléfono ni limpie la baba de no hay nada que hacer
ni los barcos ardiendo de música ni los gallardetes del sexo ni el jabón de los parques ni la televisión de la jungla ni la nuca de pelo ni nalgas ni vértebras ni dos mil millones de cepillos de dientes no hay nada que hacer
No se puede pasar por aquí ni desnudo ni negro ni occiso ni arcángel ni a tiros ni fantasma ni enfermo ni un jueves ni a gatas ni ahora ni nunca ni nadie ni hay nada que hacer
No nada ni el cuerpo maniatado hasta los ojos podrá sacar de los bolsillos una gota de sangre para el peaje ni el alma enredada en sus tripas encuentra la cédula ni el espíritu con su ojo enrojecido de luz ni la familia se moverá un centímetro de su retrato de las Bodas de Oro de la Edad de Oro de nada de la conquista del espacio para nada de la civilización occidental para nada de la Producción en masa de NO HAY NADA QUE HACER


Juan Antonio Vasco
(1924-1984). Poeta y ensayista nacido en Buenos Aires, donde falleció. Participó en la redacción de las revistas "A partir de cero" y "Letra y línea". Residió en Caracas, Venezuela, entre los años 1958 y 1968, donde se vinculó con los animadores del grupo que integró El Techo de la Ballena.
Es autor entre otros poemarios de: "El ojo de la cerradura", "Cuatro poemas con rosas", "Cambio de horario", "Destino común", "Pasen a ver".

domingo, 30 de mayo de 2010

Fernanda Maciorowski



él es fuerte
yo, débil.

cuando empieza a llover
se va
el trueno de agua

la piel responde a ciertas cosas
estímulo de la fortaleza.

_


me estiro y me doblo
me tenso como un arco.
estoy contenta, ferozmente alegre
y la ilusión
es una tonta cajita de ingenuidad musical
que no suelto ni loca.

_


soy una médium
tengo poderes y
puedo explicar un
relato, un sueño,
una virtud extraña.

_


la llegada a través del mar
tu silencio es el más profundo que
conocí

entre los dos
una bruma de ensueño.
La Costa
nos vio nacer
revelarnos

no te escucho
solo
la presencia sabe inquietar
mis ojos tapados de aquí en adelante
mi cuerpo predice
es un péndulo

agua oscura se mece

quiero que te traiga en secreto



Fernanda Maciorowski
De La superficie de Medea (2007)

Puerto Madryn (Chubut) 1982. Estudió Licenciatura en Letras en la UNPSJB.
Participa en el colectivo de arte, editorial y movimiento de poesía Bajo los Huesos. Co-dirige la editorial artesanal Estrella Deliciosa junto a Noelia González.

Libros publicados:

La superficie de Medea, Estrella Deliciosa, 2007.
Acuarium, Estrella Deliciosa, 2009.(plaquette)
Conejo, Cartonerita Solar, 2010.
Doma Latina, Infamia Trascendental, 2010.

sábado, 29 de mayo de 2010

Washington Berón



Revelación de la noche

María
ha sido abandonada
y está sola pariendo
otra huella digital para el mundo.
María,
la mas blasfemada del barrio
pero también la más hermosa.
La que canta y los encanta
aunque la humillen
aunque le peguen con la moral de seda
el vigilante de la cuadra,
el sacerdote,
la maestra que nunca tuvo
la gente triangular de cualquier modo.
María,
la que conoce
las oscuras orillas de la vida
y las agudas puntas de la muerte.
La que vuelve a cantar y reencantarlos
cuando sube su boca
hasta doscientos pentagramas de dulzura
o cuando desprende las tetas
para hacerlas estallar contra todos los ojos
o para derramar leche
en la tibia garganta
de su segundo dolor desconocido.


Washington Berón
Nació en San Rafael en 1961, y desde 1975 vive en Puerto Madryn. Participó en la Bienal de Arte Joven de la Ciudad de Buenos Aires, representando a Chubut. Integró los legendarios grupos Canto Fundamento y Verbo Copihue. Tiene editado "Shopping de la poesía y otras causas", "La lágrima y su eco" acumula una docena de libros inéditos

viernes, 28 de mayo de 2010

Silvia Castellón



Yo

soy una mujer
como tantas
que se rompe
se junta de a miles
y cree que sigue erguida
cuando en realidad
la renguera del alma
es cada vez más evidente




Matando el tiempo

amarillea la luz en el cuarto
escribo algunas palabras

comienza un silbido de viento
en la memoria
trayéndome resabios
que no deseo

nadie más solo
ni tan triste
ni tan loco

un arma un alma una lapicera
me esperan para matar el tiempo

escribo
y se derrama una gota de sangre
del vaso que me acompaña




Shhh

Una esquina
una casa en la esquina
una señora en la casa de la esquina
un perro en la casa de la señora de la esquina
y un mate en la mano de la señora con el perro en la casa de la esquina.

Para qué
seguir hablando
si ya tengo el recuerdo que quería.



Silvia Castellón
Nació en Avellaneda en 1960. Vivió sus primeros 15 años en Lanús Este de Bs. As. Desde los 15 a los 30 en la ciudad de Quilmes y a partir de los 30 años, en Puerto Madryn. Es gestora cultural. Desarrolló tareas como periodista para medios de prensa de Puerto Madryn, gráficos y radiales. Dirigió el suplemento cultural “El galeón patagónico” y la revista infantil “El caracol” (2006/2008) que se publicaron con el Diario de Madryn, y la revista cultural P-42 (2002/2005).

jueves, 27 de mayo de 2010

Liliana Ancalao



Hijas

I

yo andaba
tan derramada por la vida
dando lástima imagino
qué dirían de mí
tan regalada al mar

y me nacieron

dos hijas madrugadas
de innumerables ojos
brillantes impacientes

vinieron a juntarme
me ordenaron los días
en estantes de leche
trivisol
y vitina

sin consultar siquiera
me invadieron



II

nacieron
y los peces relampaguearon en la oscuridad
y hubo fauces por los cuatro costados

aprendimos el lacerante miedo
de no tener pan
y abrigo
para ustedes



III

qué resistencia de personitas
al acecho
de un resquicio una fisura
por donde filtrar su luz
su desbandada luz
su verdad insoportable

justo a nosotros
que nos hacemos los fuertes
justo a nosotros
y nos quedan grandes



IV

y cuando ya no puedo
cuando el viento me arroja paladas de ceniza
y ya casi me tiene
ahí apagada

abren a gritos la puerta más pesada
pasan a risas sobre el silencio más sordo
y me traen ¿para mí?
una flor amarilla de esas
que pegotean su perfume en el baldío

se van
tras el amigo nuevo que junta cascarudos

yo me quedo así
recordada
como una piedra

quién lo diría
voy a estar aquí
cada vez que vuelvan


Ancalao Liliana
(1961). Poeta, escritora y educadora nacida en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Profesora de Letras, integra el grupo universitario de investigación de mapuzungun -idioma originario mapuche- y da talleres de enseñanza del mismo. Integra la comunidad mapuche-tehuelche Ñankulawen. Coordinadora de talleres literarios, también es organizadora de recitales de música y poesía con el grupo Arte Popular en los Barrios. Su poética, de un profundo conocimiento del alma mapuche, es una voz reinvidicativa de la lucha de los pueblos originarios. Es autora del poemario: "Tejido con lana cruda".

miércoles, 26 de mayo de 2010

Máximo Cerdio



Están cayendo objetos de la noche

Están cayendo objetos de la noche
cae un color rodante
un
ojo
con los nervios desprendidos


cae una lengua amoratada
retorciéndose


está cayendo un tacto
en un cristal reblandecido


cae una oreja
y se enreda en la caligrafía de un pentagrama


Están cayendo cosas de la noche
las arroja un muerto
que no sabe qué hacer ya
con su voz
a punto de caerse.


Máximo Cerdio
Huixtla, Chiapas (México); septiembre de 1964.

Obra poética: "Susana San Juan" (La Nave de Papel, Bacalar Quintana Roo -México-, 1996), "La última sombra" (Antinomia, México, 1996), "Versión de la memoria anticipada" (Antinomia, México, 1997)

martes, 25 de mayo de 2010

Enrique Valle



Magia negra

El fiero capitán que se estremece
por los bordes palmípedos y aspados
del mar en mazacote lujurioso,
no puede encomendarse a la deriva.

Se dice que dejó en la lontananza
de un puerto desclavado alguna furcia,
y a punto de sirenas siempre ve
las olas confundidas con las ingles.

No puede encomendarse y se contempla
vestido de reflejo en el baldeo
como un cuerpo desnudo que le ignora.

Los dientes le han temblado en este orgasmo,
y al sol de mediodía se va a pique
con nave y navegantes. Mala suerte.


Enrique Valle
Nació en Madrid, en 1954.

Ha publicado los poemarios Los versos del maldito (1992); Noé desobediente (1997) y Meningelia (Antología) (2003); además de numerosas plaquetas y cuadernillos y Arquetipos orales en la poesía española de fin de siglo (2000).

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com