miércoles, 17 de febrero de 2010
Elida Berelejis
Como yo
sólo digo para convocar la palabra
que enhebra el tiempo
la palabra viajera de un tiempo azul
que pasa
y muerde del grito
y se pierde
y susurra
hace un mundo solo de un gesto
reclama los fantasmas en la hora del
silencio
o cuenta que hace tantas lágrimas
que no lo veo
es decir que digo para nada
o casi
apenas entretengo los sueños.
Vea amigo
Vea amigo
que le parece si me convence
ya que estamos solos
y de crepúsculo
porque no me tira algunas mariposas
me peina los vientos
me cuenta alguna pradera
aunque no sea verdad
yo igual le creo
por qué no me hace un guiño
redondo
que se vea de lejos
y ya que está
me presta su hombro
digo
para acostar mis huesos.
Olvidos
La dejaron ahí
olvidada
en la calle de los relámpagos
le silba la tormenta entre las piernas
sólo ocho o nueve años
y la noche le presta los fantasmas
le guiña un semáforo
y ella cava en su mano
una hondura negra
como la vergüenza
la olvidaron ahí
parada
como un algo más de la noche
alguien olvidó abrigarla
pegarle un sol en la cara
cambia el guiño del semáforo
y la comparsa acelera
ella sigue allí
parada
sueña
con una taza de leche
del tamaño de una fiesta.
No puedo ver donde voy
“…correrse p´al fondo…”
Prohibido sacar el vómito
por la ventanilla
dejen paso señores
ya suben
portadores de H.I.V.
veteranos de Malvinas
obreros del puerto
venden una práctica canastita
con veintitrés agujas de distinto tamaño
Discapacitados varios
bastones/ muletas/muñones/expuestos
como gritos sordos
madres en tetas desahuciadas
reparten horóscopos
sin valor comercial
solo invocan razones de pan y leche
en el fondo hay lugar
Formen coro señores
“todo va mejor con Coca Cola”
por favor, empujen tanta vergüenza
“no puedo ver donde voy”
me están tapando el futuro.
Marcelo Marcolin
Retratos
Mirá que linda está la tarde
ahí tenés las pinturas / animate /
no tengas miedo y pintame
pintame un sol en la nuca
una estrella en el dedo pulgar derecho
pintá de azul tu oreja / dale un rojo al espacio
pintá / pintá
pintá los secretos y las almohadas
el sitio íntimo de la tempestad de nuestros cuerpos
pintá la pava y el mate / la barba de Cortazar
y el Caballo de Troya
pintá la esquina de Amoedo y Azcuénaga
la punta del colectivo 22
pintá la ilusión de otras realidades
el sillón / la memoria / los signos del zodíaco.
No te apures pero pintá
sin dudas y sin esperas
pintame el alma de verde y naranja
dale un púrpura a tus piernas
pintame los pies / la cabeza / los recuerdos
pintá aquella tarde en el río
la isla imperfecta de nuestro pasado
pintá Jujuy en el mapa / mis pasiones / el tren de las 16
pintá el cine / mis camisas / tus corpiños
dale colores al centro de tus ojos
ponele un violeta a tus ansias
un turquesa al beso en la noche de los abrazos
pintá / pintá
sin descanso
sin ataduras
con las ganas que el espíritu impone
pintá / pintame
estas ganas de verte pintar.
del libro: Otros elefantes de regreso a la constelación de Orión
Origen
Dios no existe
existe el hombre:
el que respira / lame / crea /
copula / devora
y extrae del cielo
la demagogia y la lluvia.
del libro: Otros elefantes de regreso a la constelación de Orión
Después de aquí
En la casa estarán todos o casi todos
con el humo del barrilete mordiendo la noche.
Se hundirán en los retratos
y navegarán en el vino imperfecto sin ser vistos.
Mi perro y los recuerdos: perra adiós, dirá,
y la soledad,
la soledad otra vez aquí...
Perra adiós,
diré.
del libro: Otros elefantes de regreso a la constelación de Orión
_________________________________________________
Instantáneas
Mientras el frío cubre las secuencias de octubre
y el perro tuerto sigue con su mirada aguda
sobre la realidad enérgica de los sueños desaprovechados
en la calle sur de los sentimientos,
ella peina el destino
y se toca suavemente sus delicados pechos expuestos a la gloria del deseo.
Una mañana descubre el barro entre la historia y el rencor.
No hay luces en este escritorio.
No hay más ansias que alucinar un horizonte viajando a México
en el auto brillante del mágico beat con sonidos de jazz quebrando el aliento.
Nada de ayer dirás mientras en los bolsillos miserables
se ahuyenta el clamor de la lucha,
nada que hacer más que enrededar las piernas
en otra secuencia de sexo sobre los techos de aquella casa con diez pinos.
Te hablé de vos y vos hablaste del mar.
Te hable de Atenas y vos preferiste las valijas
en la espera inconsciente que provoca un anden de fuego
con los pasajeros de la lluvia
recorriendo los estanques de la otra guerra.
Ahora decido por jugar la partida más exacta.
En este último bar del barrio oscuro no puedo hallar la rueda del tiempo.
Entonces, mi sombrero en el aire.
Entonces, tus piernas preparadas para la satisfacción
de otro periplo de gemidos.
Entonces, cerremos las puertas y los cielos,
que sólo las estrellas perfumen esta piel detrás de los misterios
y las alas de aquel pájaro en llamas.
Ahora, dijiste y yo cerré los ojos.
Luego fue el mar quien descubrió las ropas olvidadas
en el vacío sofá de los recuerdos.
Monica Cussotti
En el despeñadero de tus ojos
Una vez cada tanto,
oscilo, vibro y finalmente me derrumbo.
Ambos conocemos los andenes
que nos conviene evitar y no evitamos.
Ambos conocemos los andenes
por tantas veces frecuentarlos juntos.
Y como vos decís, y como a mí me nace:
hasta luego y sin sollozos.
Entre tú oscura mirada y mi oscura mirada,
Hay un oscuro abismo…
Que Dios quiera
nunca se esclarezca.
Fotografías
Observando:
Unas un tanto viejas,
otras actuales.
Llegué a la conclusión,
que en ningún lado
se pasan mejor las vacaciones
que en las fotografías.
Por eso,
de acá en más he decidido,
en mis ocios y asuetos,
sin preparar boletos ni equipaje
adentrarme directo en una buena foto.
La experiencia demuestra, al fin y al cabo
que a las puertas de un clic
se puede hallar la dicha verdadera.
Conjugamos sonrisas,
enfundados en mallas,
aunque una tempestad
irrumpa desde el fondo.
Y una alegría plena, nos abarca la cara
junto a una parrilla,
atiborrada de carne chamuscada.
En las fotografías
tenemos tantos dientes
que apenas si nos caben en la boca.
Y los brazos no alcanzan
para abarcar a todos
los que quieren ser parte del retrato.
La fotografía es un lugar mágico.
En el que se componen las peores disputas,
y se olvidan los más viejos rencores.
Ya no entiendo por que nos endeudamos
al conocer reservas naturales,
deslumbrantes paisajes.
o lugares históricos…o exóticos.
Si todo el mundo sabe,
que las mejores vacaciones
son esas que se pasan
adentro de una foto.
Monica Cussotti
Mabel Stricker
Todo azul
“…al día siguiente no murió nadie…”
JOSÉ SARAMAGO
todo ya había sucedido
no había más donde dolernos
ni llorarnos /qué/
ni un poco de lluvia ennegrecida había
fue ayer
la vana soledad de tres jazmines
todo el azul huyendo
tras el último rayo de sol
fue la tarde anterior
había sido ya todo
solo quedó -en el aire-
ese como gusto a vidrio arañando el corazón
todo comenzaba a no ser
había que armar los moldes del pan de cada día
había que llevar al fuego otras ollas de sopa
con el azul en fuga
cuando había un hueco
ahí
donde antes estaba
____________________________________________
Barro tal vez - L. A. Spinetta Y M. Sosa
“…al día siguiente no murió nadie…”
JOSÉ SARAMAGO
todo ya había sucedido
no había más donde dolernos
ni llorarnos /qué/
ni un poco de lluvia ennegrecida había
fue ayer
la vana soledad de tres jazmines
todo el azul huyendo
tras el último rayo de sol
fue la tarde anterior
había sido ya todo
solo quedó -en el aire-
ese como gusto a vidrio arañando el corazón
todo comenzaba a no ser
había que armar los moldes del pan de cada día
había que llevar al fuego otras ollas de sopa
con el azul en fuga
cuando había un hueco
ahí
donde antes estaba
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Barro tal vez - L. A. Spinetta Y M. Sosa
Envejece en las ventanas
envejece en las ventanas
este otoño instalado
escondido en el ocre
nos desnuda
no solventa revoluciones
este tiempo,
ni sustenta gracia
salvo en tu vientre
donde la maravilla se complota
todo será mejor
es innegable
cuando tu invierno estalle a la ternura
será más frágil
tenue
casi leve
inmensidad de presencia
pequeñita
cuando tu carga de verano ungida
avance
insondable
al destino
de tus brazos
envejece en las ventanas
este otoño instalado
escondido en el ocre
nos desnuda
no solventa revoluciones
este tiempo,
ni sustenta gracia
salvo en tu vientre
donde la maravilla se complota
todo será mejor
es innegable
cuando tu invierno estalle a la ternura
será más frágil
tenue
casi leve
inmensidad de presencia
pequeñita
cuando tu carga de verano ungida
avance
insondable
al destino
de tus brazos
__________________________________
“…hay dias mancos:::”
Valeria Assenza Parisi
días
sin respiro
opaca la luz
no tiembla de gozo
la hoja del verano
todo es escalar
el sueño
último refugio
ni se asoma
hasta que
gorgeo húmedo
tiernos los labios
ojos azules
tira de mi
Valeria Assenza Parisi
días
sin respiro
opaca la luz
no tiembla de gozo
la hoja del verano
todo es escalar
el sueño
último refugio
ni se asoma
hasta que
gorgeo húmedo
tiernos los labios
ojos azules
tira de mi
__________________________________
mi habitante desterrado
camina en la jungla
celestes sombras lo atraviesan
aún navega, socavando
en solitarias muchedumbres
es mi habitante
culpable de la noche
es el primero
y el último
en asombro
finalmente es
mi única estrella
mi habitante
jamás será testigo
mi habitante desterrado
camina en la jungla
celestes sombras lo atraviesan
aún navega, socavando
en solitarias muchedumbres
es mi habitante
culpable de la noche
es el primero
y el último
en asombro
finalmente es
mi única estrella
mi habitante
jamás será testigo
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Y está ese nombre ahí
sin nadie para ser nombrado
Aquí se queda
cruzado en la memoria
Y ella que no está
y el nombre se calla
Acá quedan
las Marías, los José,
sin quién
Qué vamos a hacer con tantos
Nombres solos
que tenían a alguien
y ahora están ahí
y acá
inolvidablemente vacíos
Cuántos más serán
así
sin presencias
desolados
hasta que no haya
que nombrarme
Y está ese nombre ahí
sin nadie para ser nombrado
Aquí se queda
cruzado en la memoria
Y ella que no está
y el nombre se calla
Acá quedan
las Marías, los José,
sin quién
Qué vamos a hacer con tantos
Nombres solos
que tenían a alguien
y ahora están ahí
y acá
inolvidablemente vacíos
Cuántos más serán
así
sin presencias
desolados
hasta que no haya
que nombrarme
Derecho de autor
y seremos nosotras
recordadoras de infinitos
las que traemos en la carne la luz
iniciadoras de la promesa
cultivamos el olivo
arrojamos miguitas a las palomas
tótem del augurio en la fiesta triunfal
somos nosotras, entonces,
encendedoras del fuego
revolviendo el caldero
prontas a sanar al hijo que vuelve del camino
nosotras
las eternas amamantadoras
sembraremos los guijarros
para marcar el regreso
nosotras, las como niñas,
capaces de aceptar
el mínimo hueco entre el tronco y la rama
recordadoras de infinitos
las que traemos en la carne la luz
iniciadoras de la promesa
cultivamos el olivo
arrojamos miguitas a las palomas
tótem del augurio en la fiesta triunfal
somos nosotras, entonces,
encendedoras del fuego
revolviendo el caldero
prontas a sanar al hijo que vuelve del camino
nosotras
las eternas amamantadoras
sembraremos los guijarros
para marcar el regreso
nosotras, las como niñas,
capaces de aceptar
el mínimo hueco entre el tronco y la rama
nosotras,
las eternas
quienes apagamos la luz
cuando el mundo estalla
Las otras
otras yo viven en mi
cuantas desde mi
llegan a vos
aquella de los pájaros
la que hunde sus manos en tierra
esta, pies firmes, mirada blanda
otras que no son yo
y sin embargo me contienen
me incluyen
aquellas otras que desconozco
que de memoria me sé
que me superan
o me parten en dos
esa otra yo que ni me mira,
descubre lunas en el espejo
trasciende orillas
se apoya en mi
tal vez será la que, al fin,
te acompañe por un trecho.
cuantas desde mi
llegan a vos
aquella de los pájaros
la que hunde sus manos en tierra
esta, pies firmes, mirada blanda
otras que no son yo
y sin embargo me contienen
me incluyen
aquellas otras que desconozco
que de memoria me sé
que me superan
o me parten en dos
esa otra yo que ni me mira,
descubre lunas en el espejo
trasciende orillas
se apoya en mi
tal vez será la que, al fin,
te acompañe por un trecho.
Mabel Stricker
Carlos Patiño
Minicatástrofes
Mundo
mundo propio
mundito
levantado
hecho
en torno de uno mismo durante años
de pronto todo
comienza a
deshacerse
pequeña filtración
y todo
cae
caracol aplastado
coraza con fisuras
arrastra
separa
borra
mezcla los desórdenes
hasta que el viento
aúlla
entre las grietas insoldables
sin que alcancen las manos a
mantener
unidos
tantos
pedazos
separándose.

Obra de Oswaldo Guayasamín
Guía inconclusa para perder la vida eterna
No hay salvación para los
herejes
para aquellos que viven en la oscuridad de la
duda constante
para aquellos que no poseen explicaciones rápidas
para la vida, la muerte. los insectos, el universo y
la dulce sonrisa de los niños.
No hay salvación para aquellos que descreen
de las revelaciones facilistas de los libros vetustos
de las ideas vetustas
del temor vetusto
de promesas vetustas.
No hay salvación para aquellos que se extasían con los
atardeceres
para aquellos que borronean papeles
para aquellos que traspiran sobre una tela en blanco
o sobre un mármol gris
o sobre una guitarra que en el próximo acorde
romperá alguna cuerda
o para aquellos que exterminan sus ojos en los libros.
No hay salvación para aquellos que saludan a todos los
vecinos
para aquellos que les dan centavos a un ciego
que maltrata su acordeón en las bocas de acceso
de los trenes.
No hay salvación para aquellos que ríen demasiado
no hay salvación para aquellos que bailan demasiado
no hay salvación para aquellos que aman demasiado
no hay salvación para quienes fuman
o beben tranquilamente su copa de whisky.
No hay salvación para aquellos que dicen la verdad
o miran cara a cara a la verdad y no le temen /
para los que temen
para los que esperan
para quienes detestan los revólveres
para quienes no miran los programas de entretenimiento de la TV.
El resto se irá al cielo
envueltos en la nube invulnerable que siempre los cobija.
Abordaje
Inevitable descubrir que en último caso
somos dos náufragos
bogando cada uno en su botecito/
empapados/resignados/
mirando los demás botes capear la tormenta de vivir
con movimientos algo nerviosos/ojos inestables/
volcando a cada rato entre gritos y aullidos
Nosotros bogamos no tanto preocupados por el viaje común
(a nadie sabe dónde y a casi nadie importa)
tampoco por el vuelco
sino por el raro color del agua o los dibujos que formaban
las nubes/esas cosas que a muy pocos inquietan.
Y claro que volcamos como cualquiera/pero sin gritos/
sabiendo inevitable
chapucear esas agua
porque desde muy niños debimos usar ropa amarilla
de naufragio.
del libro "Manatial en llamas"
Carlos Patiño
Liliana Souza
Urgencia
I
no más
que un recorrido sólo pautado
entre las vísperas
donde no hubo
ni habrá
II
un hálito carnal
arde en fuego y azufre
huérfano
de planes de salvación
se pronuncia
a merced de nuevos retos
propicio
casi fundante
III
donde prima la transparencia
una urdimbre
va limándose los dientes
la desnudez revela
zarpazos de absoluto
IV
sobre la orilla
en ese mismo desdén
y en ángulo vacío
la palabra se nutre de rituales
cautiva y en ciernes
evoca la dureza
en silencio y a toda voz
la palabra
mediovive
entre la vida y su reverso
como si ayer
Liliana Souza
Palmira Quiroga
Como una fuerza indómita sin nombre
Como una luz mas como una llamarada
como en una ceguera iluminada
me enamoré de vos en ese instante.
Como transformada como herida
Como depositada en un delirio insólito
me enamoré de vos.............
Como sofocada por tu risa ardiente
como agasajada de tu cuerpo
como perfumada de tu abrazo
me enamoré de vos.............
Después de las seis cayó tu risa
emergió de tus ojos oscura intracendencia
te ví de barro el cuerpo
recuperé la soledad
y desde el olvido
regresaste hombre simplemente.
Palmira Quiroga
Casilda, Pcia. de Santa Fe
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Poesía del Mondongo
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