La niña de Puerta Oscura
se dio de cara con él,
los ojos de calentura,
la boca como un clavel.
¿A dónde vas, niña hermosa?
¿A dónde vas por aquí?
Estoy buscando una rosa,
la rosa del mes de abril.
Y al verla ponerse como una amapola,
Manolo Centeno le dijo a la Lola:
Limonar,
en medio del Limonar, Limonar,
de conchas y caracolas
le voy a hacer a mi Lola
una casa de coral.
Limonar, Limonar
y que de noche las olas
con verde bata de cola
le bailen por soleá.
La niña de Puerta Oscura
a verlo no ha vuelto más
y Málaga la murmura
del Palo hasta el Limonar.
¡Qué pena, Manuel Centeno,
que no quieras tú venir
a ver este clavel moreno
que le ha nacido de ti!
Bordando pañales pa su criatura
lloraba a canales la de Puerta Oscura.
Rafael de León
(Sevilla 1908) -(Madrid 1982) España.
Reconocido poeta y letrista.
Fotografía Rafael de León: www.periodistadigital.com
Interpretación: Carlos Cano (1946-2000 Granada-España)
Fue uno de los representantes más destacados de la música de Andalucía, fue el creador de un nuevo tipo de copla popular. Un género comprometido con los problemas sociales del sur, que toma como base las raíces más profundas del propio folclore. 'La copla pertenece al pueblo llano, al obrero que sobre el andamio tararea La Zarzamora'.
Lejos de las banderas,
del arado escrupulosamente campesino,
lejos de las señoras literarias,
del hastío sosegado en los besos.
Lejos de los amigos
y del vino del amor,
aquí.
De pie sobre los muertos,
de los míos,
de los que se me caen todos los días
desde que te fuiste.
Aquí
afuera del redil,
de la agonía impura,
porque es la misma sombra
la que duerme en mis brazos.
Aquí soñando, amaneciendo,
blasfemo en el Mar Extraviado de mis hermanos.
Aquí me digo para mí,
para nadie,
que el horizonte acaece en la otra orilla,
en la cintura pálida del mundo,
a fin de mes y de rodillas en la Espuma del verbo.
Ricardo de la Vega
De "Afuera" 2002 - ARANDURÃ EDITORIAL
Nació en Mendoza, en 1956 y reside en Paraguay desde 1977. Poeta y narrador perteneciente a la Generación del 80. Dirige la revista de poesía "El tren rojo"
Era una mañana de octubre en la Villa
cuando caminaba junto a un mar de niebla
ibas a mi lado, cintura de junco
desnuda la vida, desnuda la arena
Remanso del tiempo nos daba el paisaje
y era un espejismo de quietud la playa
cuando te acercaste descalza a la orilla
cantaba conmigo toda la mañana
Muchacha del Mar, cazadora de la espuma
que dulce mirar, tu perfil entre la bruma.
búscame la estrella que olvido la noche
y navega sola sobre el agua mansa
tráeme en los labios un beso de espuma
donde se resuma toda la mañana
Déjame mirarte descalza en el viento
que ampara tu frente al borde del mar
si el tiempo me deja volver a buscarte,
tal vez para octubre te vuelva a encontrar.
Carlos Abel Barocela
Nació en Haedo, Buenos Aires, el 18 de diciembre de 1939. Es músico y poeta.
Son tan bien,
tan irónicos,
tan finamente sabios,
que uno es un hotentote,
un perdonable bruto
innoblemente vivo todavía.
Ellos esperan,
ellos miran y esperan,
sencillamente esperan.
Tienen un aire dulce de bohemia,
un no sé qué elegante,
una sonrisa tía
(una vez escribieron doce versos
pero bah quién se acuerda),
un gesto roberteilor para ciertos asuntos,
te toleran.
(Te toleran creer, desgañitarte,
andar despellejado por el mundo,
te toleran hundirte hasta el no entiendo,
hasta el no puedo más,
o hasta las lágrimas.
Te toleran nacerte una mañana,
y asombrarte y reirte como loco
y seguirte y seguir
y adónde está esa vida y vengan cartas.
Te toleran tu angina, tus horarios,
tus deudas,
tu vino peligroso en ciertas noches,
tus camisas, tus ganas.
Te toleran morir cuarenta veces,
te toleran salir y enamorarte,
te toleran vivir loco de vida.)
Claro, tienen paciencia,
tienden redes,
dicen como diciendo todavía,
te ofrecen su fraterno aburrimiento,
te ofrecen lindos nichos,
te convidan.
A veces se insinúan sonrientes como putas,
tiran viejas carnadas,
te dicen que los otros,
que fulano,
es así
que vos en cambio...
Luego esperan,
te sonríen y esperan,
sencillamente esperan.
Yo no les tengo lástima,
quisiera
verlos chisporrotear en el infierno,
dando vuelta el manubrio de sus nadas,
bebiéndose sus muertes venenosas
como un aperitivo.
Humberto Costantini
Argentino (1924 – 1987)
En: “Poesía y teatro” – Obras completas - Ed. r y r – 2012
Obra: El hijo del hombre de René Magritte (Bélgica 1898 – 1967)
Carta abierta del sindicato de obreros Portuarios a la poetisa Emily Dickinson
Señora Dickinson, porque sabemos ser corteses, en ocasión de que la hija del compañero García le comentara unos versos suyos que oyó en la escuela:
Multiplicar los muelles no disminuye el mar.
El compañero los trajo a la asamblea. Por un lado estamos con elecciones en el sindicato y, por otro, en plena negociación con la patronal, ¿me entiende?
— ¿A qué se mete ésta? alzó la voz más de uno.
En este país, señora Dickinson, hay treinta mil obreros portuarios, treinta mil familias… no es que los puertos dan lo mismo, ¿me entiende?
— ¡Si la Dickinson quiere decir que el misterio es irreductible que lo diga así y listo!
— ¡Si la pena no se alivia con palabras ni poemas… que lo diga así! ¡¿Para qué nos empioja a nosotros?! — apoyaron otros compañeros.
— Si ella estuviera en un algo de poesía y le caemos a decir: “Bla bla bla bla bla…” , mientras leen, no les gustaría.
Ahí hubo que calmar a los compañeros, no sé si me explico. Algunos ya se estaban parando, nos llevó un rato.
— Además el mar seguirá igual de grande, pero de los puertos salen embarcaciones para navegarlo (aplausos)… gracias a los puertos hay dónde lanzarse a la mar (más aplausos)… y tener un lugar de regreso,(más y más aplausos)… gracias a los puertos el mar… el mar sigue igual de grande… pero es un mar amigo.
Ahí los compañeros se pusieron de pie con los ojos envueltos en lágrimas… porque todos tenemos algún compañero que murió en una tempestad, ¿me entiende? Ahí uno siente que ni los barcos, ni los puertos, ni nada ayuda nada.
Pero, entonces, un compañero preguntó si eso no venía a ser lo que usted dice de las palabras y la vida o del misterio. Se produjo como un murmullo. Se leyó de nuevo, y se hizo un silencio que ni le digo. Y mire que los compañeros son gente acostumbrada al trabajo rudo, no sé si me explico. Y ahí los tenía, Emily, con la cabeza baja, las manos cruzadas al frente. En ese mar de silencio,perdón si me meto en lo suyo, todos nos incorporamos, y un compañero, con un puño en la garganta, que en nuestro medio podría ser otra cosa, pero me refiero a que con la voz emocionada pronunció:
— No… aumentar los puertos no disminuye el mar.
Como diciendo que uno busca una seguridad que es imposible, y uno se engaña, Emily, nos la jugamos igual todos los días.
— ¡Viva la compañera Dickinson!
Gritó otro, y la asamblea le dedicó un aplauso de brazos alzados. Y es por lo que se le extiende la presente, Emily, como testimonio a su sensibilidad hacia la lucha cotidiana y la vida de un trabajo como el nuestro, que nunca se reconoce. Y por resolución F233/12 se la incorpora en las firmas documentales.
Con respeto la saluda
Faustino Gasso
Prosecretario Adjunto del Sindicato Nacional de Obreros Portuarios Multiplicar los muelles no disminuye el mar.
Luis Pescetti
De "Letras Peregrinas" (Juan Quinteros y Luis Pescetti)
Argentino, nació en 1958. Es escritor, músico y cantante.
ABSORTO tedio abierto
ante la fosanoche inululada
que en seca grieta abierta subsonríe su más agrís recato
abierto insisto insomne a tantas muertesones de inciensosón
revuelo
hacia un destiempo inmóvil de tan ya amargas manos
abierto al eco cruento por costumbre de pulso no mal digo
pero mero nimio glóbulo abierto ante lo extraño
que en voraz queda herrumbre circunroe las parietales costas
abiertas al murmurio del masombra
mientras se abren las puertas
Oliverio Girondo
Argentino (1891 – 1967)
De: “En la masmédula” - En: “Otro río que pasa”
Un siglo de poesía argentina contemporánea - Comp. Jorge Fondebrider
Ed. BajoLaLuna – 2010
Yomujer - niego cualquier relación con las costillas –
a media muerte de mis nacimientos
la lengua puesta entre las cosas
viva
y desplazada de mí misma
por los bultos del mundo
Yomujer entreabierta a las tormentas
entre ser hada o bruja
cisne o cuervo
a media lengua de mis agujeros
a media impertinencia de mi lengua
a medio alumbramiento de la espera
Yocadera golpeada por los partos
Yoserpiente naciendo de sus aguas
Yomarea cambiando sus escamas
Yopalabra midiendo sus silencios
yofuror yorelámpago yoceja
llamo a los siglos a habitar mi vientre
llamo al gerundio a destetar el tiempo
llamo a las noctilucas furibundas
a emborracharse en los acantilados
llamo a las lucibélulas furiosas
a delirar su rojo en los peñascos
llamo a las mariposas al orgasmo
llamo a la glaciación al estallido
llamo a la incandescencia al frenesí
y proclamo
la luz indeclinable
de la bicorne frente del gusano.
Silvia Grénier
Argentina – 1957
En: “Nueva Poesía Argentina” - Durante la dictadura (1976 – 1983)
Comp. Jorge Santiago Perednik - Ed. Calle Abajo – 1992
Silvia Grènier es, en realidad, el seudónimo bajo el cual Silvia Guiard comenzó a publicar.
Fue en 1979, en una revista que se llamó Poddema en sus dos primeros números y luego, Signo Ascendente. Como eran tiempos de plena dictadura militar, cada poeta firmaba con un seudónimo. El suyo fue Silvia Grénier.
Con ese mismo seudónimo publicó sus dos primeros libros en los años 80 “Salomé o la búsqueda del cuerpo” y “ Los banquetes errantes”.
A partir de los 90, firmó ya con su propio nombre los libros “Quebrada” (1998); “En el reino blanco” (2007) y la plaquette “Relampaguea” (Chile - 2010).
Es maestra de grado y bibliotecaria escolar y trabaja hace mucho en escuelas primarias públicas de la Ciudad de Buenos Aires. También enseña español a extranjeros en el Laboratorio de Idiomas de la UBA.