jueves, 19 de noviembre de 2015

Tabaré Cardozo






El Tiempo Me Enseñó


El tiempo me enseñó que con los años,
se aprende menos de lo que se ignora.
El tiempo, que es un viejo traicionero,
te enseña cuando ya llegó la hora.
El tiempo me enseñó como se pudo
en la universidad arrabalera.
Con la verdad prendida en una esquina,
igual que un farolito en la vereda.


El tiempo me enseñó que los amigos
se cuentan con los dedos de una mano.
Por eso debe ser que no los cuento,
para pensar que tengo mil hermanos.
El tiempo me enseñó que los traidores
se sientan en la mesa a tu costado.
Y el hombre que te da la puñalada,
comparte el pan con esas mismas manos.


Porque no tengo nada que me sobre
por eso es que yo digo que soy rico.
Porque prefiero ser un tipo pobre
a ser alguna vez, un pobre tipo.
El tiempo me enseñó que las banderas,
son palos con jirones que flamean
y el mapa es un papel que se reparten
los reyes mientras los hombres pelean.


El tiempo me enseñó que la miseria
es culpa de los hombres miserables;
que la justicia tarda y nunca llega
pero es la pesadilla del culpable.
El tiempo me enseñó que la memoria
no es menos poderosa que el olvido;
es solo que el poder de la victoria
se encarga de olvidar a los vencidos.


El tiempo me enseñó que los valientes
escribirán la historia con su sangre,
pero la historia escrita de los libros
se escribe con la pluma del cobarde.
El tiempo me enseñó que desconfiara
de lo que el tiempo mismo me ha enseñado.
Por eso a veces tengo la esperanza
que el tiempo pueda estar equivocado.


Flaco, Tabaré, te hablo yo el Canario me queda media hora.
Fijate que tengo unos cuantos ñoquis ya.
Quiero vivir feliz, no ver gente durmiendo en la calle.
Por eso flaco, quiero vivir esta media hora a los rico,
porque yo soy rico, porque los carros de basura me saludan, porque la gente me da la mano.


Tabaré Cardozo
Del álbum 'Pobres Poderosos' - Año 2005

Nació en Montevideo en 1971 es un cantante, compositor y murguista uruguayo

Washington Luna, más conocido como Canario Luna
(Montevideo, 1938-2009), cantor uruguayo de murga




lunes, 16 de noviembre de 2015

Leopoldo Marechal




Palabras al Che


Cuando se haya redimido este ya largo deshonor que gravita sobre Latinoamérica:
Cuando esa gran vergüenza sea lavada con el buen jabón que da la sangre de los héroes;
Cuando la libertad no sea entre nosotros un giro en dólares y una ilusión tramposa;
Entonces, compañeros, se verá cómo un fénix puede resucitar de su acostada ceniza;
Y no importa si el mismo sol alumbra por igual ahora la tumba de un guerrillero recién caído;
Y la espada estéril de los tristísimos generales.
¿De qué te indignas, hombre? ¿Por qué lloras, mujer?
¿No sabías que un héroe debe morir y muere, como llevado por su hermoso viento?
El héroe fue una instancia que no sabía dormir
y un desvelo con la boca llena de clamor.
Un peligro, en suma, y una incomodidad irritante.
Por eso, cuando el héroe sucumbe, los malditos en acto se alegran de frente
Y los benditos cautelosos se duelen de perfil.

¡Oh, Che, no soy yo quien ha de llorar sobre tu carne derrotada!
Porque otra vez contemplo una balanza ya puesta en equilibrio por tu combate último.
Y frente a esa balanza diré a tus enemigos y los nuestros:
"Han hecho ustedes un motor inmóvil de un guerrero movible".
Y ese motor inmóvil que alienta en Santa Cruz
Ya está organizando el ritmo de las futuras batallas.



Leopoldo Marechal
Argentino (1900 – 1970)



De: Largo día de cólera - Antología poética  - Ed. Colihue – 2000

jueves, 5 de noviembre de 2015

Dardo Sebastián Dorronzoro




Yo quiero una máquina


Yo quiero una máquina para cada uno de nosotros.
Una máquina para ti, una máquina para mí.
Una máquina zumbadora y alegre,
grande y dócil como un elefante,
que produzca pan, rosas y olvido,
guardapolvos blancos,
mariposas,
y una dulce lluvia para cuando estemos tristes.

Yo quiero, además, tres palmos de tierra para cada uno de nosotros.
Tres palmos de tierra donde poder sembrar una sola
semilla de trigo,
una sola violeta,
una sola golondrina,
o donde poder enterrar a nuestro perro cuando se muera.

Yo quiero para cada uno de nosotros
un salvoconducto para andar por el mundo,
para andar por la primavera y los melancólicos bodegones,
sin que se nos mire la suela de los zapatos,
el pulgar de la mano derecha,
o el interior de nuestro corazón.

Y yo quiero, especialmente para mí,
un carro con cuatro caballos de viento,
un esqueleto de nubes y rocío,
una muchacha sonriendo - para siempre en el recuerdo -
y una paloma de papel de seda.



Dardo Sebastián Dorronzoro
Argentino (1913 –  Desaparecido en 1976)

De: Cantos de vida, amor y libertad - Madres de Plaza de Mayo
Poemario Nº 3 - Ed La Campana – 1984

Foto extraída de: revistasudestada.com.ar

viernes, 30 de octubre de 2015

Eduardo Mileo




Paisaje de lluvia con música de chapas


Llueve.
El cielo es un techo de chapas.
Abrigado bajo
la solidaridad de un árbol
conversa en malos términos con Dios.
Una hilera de gotas
resbala por su nuca. Los
clasificados no sirven
ni de paraguas.

¿Pero quién sirve a quién cuando nada
sirve en este mundo?

Ni siquiera un perro es
una máquina de lamer.

Los árboles no sirven
de abrigo mucho tiempo.
Por su nuca resbala la humedad tenaz.
Ya es chapa. Hierro viejo
vendido por su peso.
Bajo las viejas
marquesinas se agolpa
la muchedumbre
que mira caer el agua
con ojos de vaca.



Paisaje del cola de perro


Un manto de ceniza oculta el sol.
Como un reguero de silencio
camina
la gente por la calle anonadada.
Nadie está ahí
pero se siente
en la neblina palpitar la ausencia.
Tibio,
como de haber llorado,
el sin trabajo cruza de vereda.
“Esto es ahora y para siempre”
—piensa,
y al llegar respira
como saliendo de un río—.
El manto de ceniza se dispersa
cuando se lleva
la mano a la frente.
“Va a estar bravo”
—dice al aire,
y se para el último
de la cola—.



Paisaje con silbo vulnerado


No duele.
Ya no queda dolor.
Sentado en un banco
se rasca la cabeza
para saber qué hacer.
Ahora camina.
De las alturas
cae el agua de las plantas.


Implora porque cae.
Pero no dice
no reza una plegaria.

Camina con los piojos
camina con las manos
con las ojeras. Tiembla
para poner calor en algún lado.


Silba.
El aliento empaña
sus fotos familiares.
Hace frío pero siente
transpirar la palma de las manos.



Eduardo Mileo
De "Poemas del sin trabajo"  [EPUB]  -  Ediciones en Danza (2007)



Nació en Buenos Aires, 1953.



martes, 27 de octubre de 2015

Joan Manuel Serrat







Disculpe el señor


Disculpe el señor
si le interrumpo, pero en el recibidor
hay un par de pobres que
preguntan insistentemente por usted.

No piden limosnas, no...
Ni venden alfombras de lana,
tampoco elefantes de ébano.
Son pobres que no tienen nada de nada.

No entendí muy bien
sin nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.

¿Quiere que les diga que el señor salió...?
¿Que vuelvan mañana, en horas de visita...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Santa Rita, Rita, Rita,
lo que se da, no se quita...»?

Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres el recibidor
y no paran de llegar,
desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo
por dónde se va a la despensa,

y que Dios, se lo pagará.
¿Me da las llaves o los echo? Usted verá
que mientras estamos hablando
llegan más y más pobres y siguen llegando.

¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise
si tienen en regla sus papeles de pobre...?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Bien me quieres, bien te quiero,
no me toques el dinero...»?

Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles pero ya ve,
han dado con su paradero.
Estos son los pobres de los que le hablé...
Le dejo con los caballeros

y entiéndase usted...
Si no manda otra cosa, me retiraré.
Si me necesita, llame...
Que Dios le inspire o que Dios le ampare,
que esos no se han enterado
que Carlos Marx está muerto y enterrado.



Joan Manuel Serrat
España – 1943


Del Cd: "Utopia" (1992).

Foto extraída de: http://www.emol.com/noticias/magazine/2014/03/14/649732/serrat-y-el-exilio.html

jueves, 22 de octubre de 2015

Marcela Armengod





Con su valijita


con su valijita
de irse
o su valijita
de quedarse
en el Puente de Avignon
con las flores del mal robadas
con la paloma equivocada


De: La ira del colibrí



Medición de Venus
                Florencia, siglo XV


Un compás
un goniómetro
una regla de cobre

sobre la bella
que osó gemir
entre esos dedos
blandiendo
las asperezas
del mármol



Inédito



Marcela Armengod
Argentina – 1955



De: Las 40- Poetas santafecinas 1922 – 1981 - Compiladora: Concepción Bertone
Ed. Universidad Nacional del Litoral – 2008

Publicó los poemarios “A la intemperie” (1983), “Agramaticalmente” (1991), “La ira del colibrí” (2000) y “Encaje” (2007).
Es profesora de letras y coordinadora de talleres literarios.  Participó en festivales y congresos nacionales e internacionales en calidad de poeta y expositora.

Fotografía extraída de: fotolog.com
Fotografía de la poeta extraída de: eurasiahoy.com

domingo, 18 de octubre de 2015

Mirta Rosenberg





LA CASA se convirtió en mi madre,
un caparazón
que me cuida y me encarcela.

La palabra mamá
centellea, deslumbra y ciega.

Y yo acá
chocándome con las cosas
por ir de acá para allá.
Palabras es lo que eran.

Mamá. Mamá.
La hija que ya es abuela.
Unas pocas sílabas rielan
como el mar.

Sentarse y a nadar.



Mirta Rosenberg
De "El paisaje interior"  - Ed. BAJOLALUNA 2012



Argentina - 1951

Obra publicada en poesía: “Pasajes” (1984); “Madam” (1988); “Teoría sentimental” (1994); “El arte de perder” (1998) y “El árbol de palabras , obra reunida 1984 – 2006” (2006).


ilustración: “Pachamama parindo” ©Juliaro  - http://palomailustrada.blogspot.com




Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com