sábado, 31 de diciembre de 2011

Carlos Alberto Solari

 EXPRESIÓN DIRIGIDA A LOS COLEGAS QUEJOSOS 
 POR NO "ENTENDER" LAS LETRAS DE MIS CANCIONES 

“Quien quiere ver solo lo que puede entender,
  no tendría que ir al teatro, tendría que ir al baño” 
Bertolt Brecht


     

No es Dios todo lo que reluce



Hay una luz en esa cruz
la luz que los ciegos ven
que hiere nuestros ojos
en un lujo fugaz
y no deja mirar
y no hay alivio.
Sonríen todo el tiempo
y se hacen ver por lo felices
que estan de sonreír.
 
Hay un ladrón en esa cruz
actúa en la eternidad
y al pié estas vos tan ciego
jugando al mercader
que ríe en esa estafa
sin pestañear.
Al borde del camino te paras
a rebuznar feliz
jodiendo sin flaquear.
 
Esa otra cruz me toca a mí
y aquella estrella es mi luz.
 
Hay una luz en esa cruz
la luz que loa ciegos ven,
el cielo esta tendido
y el infierno servido
y una vez más amor
salvas mi vida,
besame justo antes por favor
de que mis ojos se cierren al final.
 
Hay una luz en esa cruz
la luz que los locos ven
voy a bailar llorando
sobre mis propios huesos.
Voy a cambiar de estrella cantando
nunca se sabe, puede suceder
que la vida no termine nunca más.
 
Y esa otra cruz te toca a vos
hacer como que no es hoy.
 
Hay una luz en esa cruz
la luz que los locos ven.
 
Hay un ladrón en esa cruz
actúa en la eternidad. 



Carlos Alberto (Indio) Solari
(Concordia, Entre Ríos, 17 de enero de 1949) músico, poeta, cantante y compositor argentino, uno de los fundadores y ex vocalista del grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.


Fuente: www.redonditosdeabajo.com.ar

jueves, 29 de diciembre de 2011

María Paula Alzugaray

     

Combinación



Los patos pasaban como empujados
en esa congestión que aloja el silencio
vanidosamente en un ya-no-más
temiendo a la alborada.

azulflameados
ojos de uva
estrías paralelas


Y tenue y blanquísima como en un nacimiento
la luna nos tatuaba
a un paso de pervertirnos.



Conceptual


Lo que existe nuestro en otros;
- qué lugar ocupa?

En qué proceso fecundante se hace el traspaso?
A través del soplo de lo maravilloso
de una imagen vulgar;
-se ramifican cosas nuestras y se amarran a otros?

Yo dormía, yo estaba en mi casa en silencio durmiendo.
Pero había frases, gestos, mi voz anidando, que vivía en otros.

Esos ladrillos, esas ramas nos enlazan?
Es su construcción el afecto, el tiempo, el odio?

Lo que existe nuestro en otros
como recursos de lo efímero
ocupa lugares definidos que los germina.



María Paula Alzugaray
Nació en 1974 en Rosario (Argentina), donde vive. Licenciada en Letras


Audio retirado a pedido de la fuente de donde fué extraído:
http://www.sonidosderosario.com.ar/

martes, 27 de diciembre de 2011

Niní Bernardello



De derecha a izquierda
o de arriba abajo
como tablillas de arcilla
cuña que estremece
lo que va fluyendo
sin cesar y cabe
en el hueco de la mano.
La misma que mata
o implora. Pero estoy aquí
decidiendo de abajo arriba
mi escritura azul
llama de la noche encendida.
Así, llama de alcohol,
parpadeo fugaz de la letra
de izquierda a derecha
inversa como una espada
que guarda, o
adversa como una flecha
que se prepara.



Niní Bernardello
De " Puente Aéreo"

Pintora y poeta, nació en Cosquín, provincia de Córdoba en 1940. Reside en Río Grande desde 1981. Publicó: “Espejos de papel” (Ed. Sirirí, 1980)); “Malfario” (Ed. Último Reino, 1986); “Copia y transformaciones” (Ed. de Tierra Firme, 1990); “Puente aéreo” (Libros de Tierra Firme, 2001); “Salmos y azahares” (Ed. Argos, 2005). La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco editó su trabajo antológico: Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del fuego, en el 2001. Integra el libro “200 años de poesía Argentina”- Ed. Alfaguara. 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Eduardo Fabregat





Por Eduardo Fabregat

Lo sucedido el viernes pasado con Luis Alberto Spinetta vuelve a poner sobre el tapete esa cuestión de las responsabilidades periodísticas. O, quizá, el delgado límite que existe entre el periodismo y el amarillismo, entre el interés periodístico y la mentira lisa y llana que busca impacto, entre la búsqueda de la noticia y la buchonería berreta.

No puede decirse que la enfermedad del Flaco fuera vox populi en el medio, pero sí que había un puñado de allegados y periodistas que conocían su estado y guardaban un respetuoso silencio. En primer lugar, porque el periodismo serio siempre consideró “noticia” aquello que refiriera a la riquísima vida artística de Spinetta. Sólo a la prensa “del corazón” –por llamarla de un modo elegante– le interesó, por ejemplo, aquel sonado romance con una actriz y modelo, interés al que Luis respondió colgándose el cartel “No lea basura, lea libros”. Para los demás, Spinetta es material de títulos y coberturas por sus discos, sus conciertos, sus canciones. Lo único extramusical a destacar, en todo caso, es su militancia en la ONG Conduciendo a Conciencia y su presencia permanente junto a los familiares de las víctimas del colegio Ecos, y en actividades que buscan paliar el drama de las muertes por incidentes viales en la Argentina.

La gran mayoría de los periodistas no tenía interés alguno en dar la “primicia” de Spinetta enfermo de cáncer. Pero siempre hay alguien capaz de vender a su madre.

El viernes, el periódico sensacionalista Muy se cagó en la paz que necesita Luis Alberto Spinetta para su recuperación, en el respeto que pedían sus familiares, incluso (para entrar en terrenos ya no del “código” sino profesionales) en el abecé periodístico de chequear la información antes de publicarla. Sabían que nadie de su entorno les iba a dar detalles de lo que atraviesa el artista, y entonces sencillamente los inventaron. Lo imaginaron y lo retrataron al borde de la muerte, “muy grave”, rodeado por un pacto de silencio para no preocupar a los fans (?). Se sintieron satisfechos con ganar protagonismo con un título de alto impacto, aunque fuera una burda e irresponsable exageración del estado de Luis y el ánimo de sus familiares. Rápidamente, el “Ultimo Momento” de La Nación dio por cierta y confiable la información de un periodicucho amarillo y la reprodujo sin más, iniciando el efecto cascada que se multiplicó con el correr de las horas. Provocaron miedo, tristeza, angustia, dolor, entre los miles y miles de personas que lo admiran y lo quieren. Provocaron arcadas entre los colegas que vemos salpicada –una vez más– la profesión por mercenarios sin el menor escrúpulo.

En un día horrendo, Spinetta se vio obligado a escribir una carta que pusiera las cosas en su lugar, y sus hijos Dante y Catarina salieron a difundirla por Twitter. En vez de continuar su proceso de recuperación y disfrutar las fiestas en tranquilidad, la familia Spinetta quedó en el ojo de un torbellino mediático, el aquelarre de lugares comunes y suposiciones que algunos disfrazan de periodismo. En vez de poner toda la atención en sobrellevar una situación de por sí complicada, debieron salir a poner paños fríos en un quilombo innecesario, a rebatir mentiras lanzadas liviana, irresponsablemente a un medio donde las redes sociales y conexiones electrónicas de toda clase multiplicaron tanta falsedad.

Para cerrar el círculo, allí comenzó la segunda parte del perverso dispositivo: una aún más detestable celebración de que el Flaco “confirmara” la primicia. Por la tarde, el “Ultimo Momento” de Clarín dio cuenta de la información con una pieza casi tan vomitiva como la de Muy: “Spinetta decidió hacer pública su enfermedad”, dice la nota, barriendo bajo la alfombra que lo que sucedió no fue decisión del músico, sino de los editores de un periódico del mismo Grupo Clarín. La hipocresía es tan flagrante que el artículo ni siquiera menciona el origen: se habla de “la publicación de un diario matutino”, de una “avalancha de versiones”, ocultando culposamente el lamentable rol jugado por un periódico hermano. Volvieron a esconderlo en la nota de su edición impresa del sábado, con la eufemística frase “La espiral de versiones luego de que un diario lanzara la información de que padece un cáncer terminal...”. Nadie levanta el guantazo que tira Spinetta cuando pide que “no tomen en cuenta las noticias que han generado los buitres de turno”. Clarín y Muy intentan disimular que los buitres a los que alude el afectado son ellos, y hasta alardean de sensibilidad por la “lucha” del músico. Agregan cinismo al daño.

Para algunos todo esto será una anécdota. Habrá quien incluso se sienta orgulloso, como parecían orgullosos los responsables de esa otra bazofia disfrazada de periodismo que botoneó a Sofía Gala fumándose un porro en un recital. Pero corren tiempos en los que el periodismo asume un rol activo y batallador, y este atropello doble, a Spinetta y al rigor periodístico, resulta especialmente significativo: sucedió en la misma semana en que el Grupo Clarín redobló sus titulares catástrofe hablando de proteger la verdad y la información. A Spinetta lo pisotearon y ofendieron, le faltaron el respeto y se cagaron en él, los mismos diarios embarcados en una supuesta cruzada por la libertad de prensa, que le faltan el respeto también al público con sus mentiras y la posterior ocultación del modo en que cocinan y aprovechan esas mentiras. Lo hicieron con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, lo hacen con la Ley que declara de interés público la producción de papel. ¿Por qué se privarían de publicar falsedades sobre un artista?

Finalmente, queda lo otro. La angustia real, sobre la que más vale no machacar. Luis Alberto Spinetta, uno de los creadores más grandes, más valiosos, más queridos de este país, está enfermo. Afortunadamente, responde bien al tratamiento, tiene médicos que saben lo que hacen y está contenido y acompañado por todos sus amores y amigos de hierro. Desde aquí sólo queda esperar y desear con el alma que salga adelante, y que algo de todo el amor, la fuerza, el cariño incondicional y la luz que miles de personas salieron a manifestar en estos días por todos lados, ayude en algo. Que la gente que ha recibido tanto a través de su arte pueda transmitir, devolver toda esa energía y ese calor. Y que los buitres de turno, tan chiquitos, tan canallas, queden aleteando en el vacío de su propia miseria.



   http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-23912-2011-12-26.html





sábado, 24 de diciembre de 2011

Robert Alexander Schumann



Träumerei - Der Kinderszenen op15
Interpretado por:  Valentina Lisitsa



Robert Alexander Schumann

(Zwickau, 8 de junio de 1810 - Endenich, Bonn, 29 de julio de 1856) fue un compositor alemán y un crítico de la música de la época del romanticismo. Es visto como uno de los más grandes y representativos compositores del romanticismo.

Tanto en su vida como en su obra refleja su máxima expresión la naturaleza del romanticismo, siempre envuelta en la pasión, el drama y, finalmente, la alegría. Une la ilustración literaria con una gran complejidad musical, creando obras de gran intensidad lírica.

Compuso numerosas obras para piano con la intención de que las tocasen los niños – su "Álbum para la juventud" es el más típico ejemplo – las trece piezas de sus "Escenas infantiles" (Kinderszenen, Op. 15) están dirigidas a adultos, ya que no representan el mundo visto a través de los ojos de un niño, sino la niñez idealizada por un adulto, matizada por la nostalgia de una temprana inocencia.
 Después de las primeras seis piezas, que parecen formar un ciclo por sí mismas, viene el que es considerado como el más famoso fragmento, "Träumerei" , que se traduce por "Soñando" pero que se puede interpretar como un sueño despierto o "Ensoñación". A modo de un maravilloso remanso en el punto medio de la colección, "Träumerai" ejemplifica una de las primordiales atracciones de esta obra, tanto para músicos profesionales como para estudiantes. Kinderszenen no requiere de una técnica fenomenal, como muchas de las otras composiciones para piano de Schumann, pero sí nos deja una interminable variedad de matices y emociones. Como en muchos otros fragmentos de esta obra, la música es de una simplicidad engañosa. Engañosa porque "simplicidad" no debe traducirse necesariamente por "facilidad" o "simpleza".




jueves, 22 de diciembre de 2011

Yalaluddin Rumi



EL INTERÉS SIN EL CAPITAL        
La comida del amante es el amor del pan
Que no necesita estar a la mano.
Nadie que sea sincero en su amor es esclavo de la existencia,
Los amantes nada tienen que ver con la existencia;
Los amantes obtienen el interés sin el capital:
Sin alas, vuelan por el mundo
Sin manos, sacan la bola de polo fuera de la cancha.
Aquél derviche que capturó el aroma de la Realidad
Solía tejer canastas a pesar de que le habían cercenado las manos.
Así, los amantes levantaron sus carpas en la inexistencia:
Son de una cualidad y esencia, como  la inexistencia.




EL BARCO NAUFRAGADO EN EL AMOR
¿Debería el corazón del Amor alegrarse a menos que me queme?
Ya que mi corazón es la morada del Amor
¡Si has de quemar tu casa, hazlo Amor!
¡Quién dirá que está prohibido?
¡Quema esta casa por completo!
La casa del Amante mejora con el fuego
De ahora en adelante mi objetivo será quemarme
De ahora en adelante mi objetivo será quemarme
Ya que soy como la vela. El fuego aumenta mi brillo.
No duermas esta noche: por una vez, atraviesa la tierra de los desvelados
Mira a estos amantes ahora afligidos
Y que, como polillas, han muerto en unión con el Amado
Observa a este barco de las criaturas de Dios
Y cómo naufraga en el Amor.



Traducciones del inglés de
Ruth Terrones y de Ali Bahman


Yalaluddin Rumi
Nacido en la importante ciudad de Balj (en el actual Afganistán), en el año 604 de la hégira islámica, que corresponde al 1207 de nuestra era, es decir, hace ocho siglos, Rumi viajó a temprana edad hacia La Meca. Se dice que de camino se detuvo en Neyshapur, donde el célebre poeta Farīduddīn ‘Attār, ya anciano, le habría dado una copia de su Libro de los secretos (2). Más tarde se dirigió a Konya (en la actual Turquía) junto con su padre, quien fue cálidamente acogido por el rey selyúcida Kayqubād. Rumi se ocupó pronto, como experto —al igual que su versado padre— en las diversas ciencias tradicionales, una posición eminente entre los doctos de esta ciudad de Anatolia.





lunes, 19 de diciembre de 2011

Dana Gelinas

El niño bill gates 

 El niño Bill Gates tiene ojos traslúcidos
y dientes afilados.

  En un retrato, donde Su Madonna sostiene
   sobre las piernas al niño,
    un globo rojo y frío separa los rostros
     de hijo y madre.
   
     Bill cuenta números más rápido que sus maestros
    (sus dedos ganarían una carrera de caballos).
   Su cerebro arma un mundo de silicio
  en menos de siete días
 en la noche del sótano;

Inventa universos paralelos,
 una red para el planeta
  y una red para la red,
   por si acaso;

Aplasta al insecto que osa introducirse
             en la computadora
            (y además lo disfruta).

Juega con el otro Bill --¿al golf?--.
 Bill Clinton le recuerda que la política
  es aún más ruda que los negocios
   pero, dentro de la Red, el niño Bill compite
    con la mente de cada padre,
   observa y azuza;

  Arrebata los juguetes menos caros y de otros niños;
   logra que su hermana transforme
    los chips en monedas.

Odia la luz del sol;

 Practica la caridad:
  muerde su galleta y la obsequia
  (una vez tocado el dinero, no brilla).
   
    La Madonna nunca pudo enamorarse de su criatura,
   ese Niño que no cree que exista un dios
  capaz de resistir su puño de silicio.



Dana Gelinas
De su poemario "Sólo Dios"



Nació en Monclova, México, en el año 1962





Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com