lunes, 29 de agosto de 2011

Romances españoles





La flor del agua


Mañanita de San Juan cuando el cielo enarbolaba
iba la Virgen señora a una fuentecita clara
a lavarse los sus pies a lavarse las enaguas
y viendo que terminaba la bendición echó al agua.
La hija del rey que lo oye desde el balcón donde estaba
se quitó el traje de seda y se vistió de serrana.
Se cogió el cántaro de oro y se fue a la fuente clara
y en el medio del camino con la Virgen se encontrara.
-¿Dónde va mi serranita tan prontito de mañana?
-A esa fuente voy señora a por un cántaro de agua.
-Yo lo que vengo a saber si eres soltera o casada.
-Casadita no, por cierto, pero bien enamorada.
-Tres hijos has de tener los tres para una batalla
y una hija has de tener monjita de santa Clara.



Romances españoles



Interpretado por: Joaquín Díaz (1947). Ha publicado más de medio centenar de libros sobre diversos aspectos de la tradición oral: romances y canciones, cuentos, expresiones populares

Notas: La primera moza que conseguía coger la flor del agua colocaba en la fuente una rama en señal de que ya se había llevado esa mágica flor, para que la joven que viniera tras ella viera la fuente enramada y tuviera que dirigirse a otro manantial que aún estuviese virgen (De Llano Roza de Ampudia, A. 1977, 79). ¿De donde procedía esa encantadora capacidad para ver en la superficie del agua una invisible flor?, un elemento intangible lleno de poderes mágicos que se describe con un recurso poético en esa imagen metafórica y tan expresiva de la flor del agua; una flor llena de maravillosas virtudes que sólo se puede coger en la noche del solsticio de verano, y que únicamente confiere sus virtudes a la primera joven que se acerque hasta la fuente para cogerla. Debe hacerlo en la madrugada, después de las doce de la noche y antes de que salga el sol, pues es cuando sobre ella recae la bendición del Santo, de la Virgen o de Jesucristo.
En Cantabria las muchachas casaderas salían al romper el alba el día de San Juan para coger esa flor que decían estaba formada por las primeras aguas, blancas como la leche, que tan sólo duraban un instante y que les iba a proporcionar hermosura, salud, felicidad y juventud eterna…(Montesino González, A. 1984, 11, 21). En Santander la cogían las chicas porque decían que les proporcionaba amor y felicidad. En algunos pueblos de la Rioja la llamaban la espuma de San Juan (Caro Baroja, J. 1979, 181, 183, Iravedra, L. y Rubio, E. 1949, 102)

Fuente: http://anuariobrigantino.betanzos.net

sábado, 27 de agosto de 2011

Claudia Masin




Mi mundo privado

(Versión del film “My own private Idaho” de Gus Van Sant)


Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad con que caen
las hojas de los árboles. Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. Dos ramitas secas
ante la embestida de la menor brisa,
se quiebran. El camino es interminable, te decía,
da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.

Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una vara en la tierra reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los scouts o los cazadores de fortuna
del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.

En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba qué pasaría
si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego de cajas chinas
si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía.




Claudia Masin



De "La vista" (Visor, 2002)

Nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972, es escritora y psicoanalista. Publicó “Bizarría” (Nusud, Buenos Aires, 1997) “Geología” (Nusud, Buenos Aires, 2001) y “la vista” (Premio Casa de América, Visor, Madrid, 2002). Ha creado y coordinado, junto a un grupo de artistas, los ciclos de poesía “La mirada”, “Poligrafías”, “El pez que habla”, “La musik” y “El gallo y la luna”.

jueves, 25 de agosto de 2011

Aitor Francos Ajona




En otra parte


Ver nubes de aluminio,
radiografías de lo que cambió para siempre.

Días obligados a perpetuar lo infame:
la libertad del juego
y las voces amigas que ya no reconozco;

la felicidad, ese extraño huésped.

La lluvia sólo quiso
una excusa para salir a acariciarnos,
para mirar arriba, comiendo un caramelo.

Podamos los arbustos,
recogimos las ramas que quedaron
unidas entre sí,

crecimos.

La infancia era eso, un televisor sin voz
y un avión de fondo
que aún no habíamos compartido.

La ilusión de unos ojos que te dicen
qué quieres ver.

Aunque
el invierno insista en no ser nada extraordinario.




Espiral de Arquímedes


Si aparece tu vientre
es el ártico dibujado con un compás.

Cada vez más adentro,
no dejo de moverme
en la diana de las interferencias.

Apenas tengo constancia del pasado.
Tras la fuga del sol,
la mirilla es casi una perspectiva,
una caja de música en lo bello:
este baile que no voy a aprender
al masticar los dados de tu niki.

Perder es bucearse,
buscar amor en el fondo de los frigoríficos:

olvidar la hipotermia.

Estamos solos:
la medusa y mi distancia.



Aitor Francos Ajona



Nació en Bilbao en 1986.
Estudió la carrera de Medicina.

Publicó: “Las Fuerzas Útiles” (Hontanar, 2008)

Colaboró en la revista Zurgai y en la antología Poetas Vascos en Castellano (Ed. Muelle de Uribitarte, 2008).
En 2010 ha sido ganador del XIV Certamen Internacional Surcos de Poesía con el poemario Igloo.

martes, 23 de agosto de 2011

Luis Alberto Salvarezza




La casa de Dora Hoffmann y sus habitantes

"Aprende de memoria tu hambre,
no tendrás otra historia"
Dora Hoffmann


Tus habitantes, grisáceos, ojerosos, desbandados,
se han emparentado con el olvido.
Ningún gajo de aquella arbórea memoria los sujeta.
La casa, esa ínfima y última coraza de la piel, matriz y sueño,
gestación,
reconstruye otras paredes, otros rincones;
reconstruye tu ausencia, humedades y aromas.
Y el silencio, ese enmudecido pájaro, es ahora el que te llora,
el que deposita sus flores del aire, el que día a día,
imperceptiblemente, arma el derrumbe y de él se alimenta.

La casa, hoy, es esa paloma imposible,
ceniza, desabrida migaja, escombro y polvo. Una boca que devora.
Sin embargo sobre la ventana del fondo, junto a tus hortensias,
azul como una lámpara u otro temblor, se ha instalado la tarde.
El balcón se hizo jaula y al anochecer gorjea
y los retratos como planetas u otros ojos, parpadean.

Dora: ayer abrí las siete puertas
que dan acceso al corredor que conduce al jardín
y cada espacio se puso a significar...
El primero dijo de la infancia: mostró tus trenzas y una
desdibujada rayuela.
El segundo abrió la alacena y desparramó un aroma a sopa y torta,

                      (mezclándose.
El tercero dejó caer sin ruidos un collar de perlas.
El cuarto siguió la verde sinuosa pisada de los gatos.
El quinto agrupó los objetos olvidados por los huéspedes.
El sexto mostró el vacío de la nada.
Y el séptimo y último: dijo de vos y tus poemas
y el hambre y también el silencio, que ahora es esa otra lápida.

Dora: también había un sillón de mimbre y las rodillas de tu
padre

                      (esperándote.



Luis Alberto Salvarezza
Nació en C. del Uruguay, Entre Ríos en 1957, profesor de lengua y literatura castellana.

Obra literaria:

1984- De los orígenes ardientes
1986- "Doce+Doce/Doce"
1987- "Bestiario elemental"
1988- "Katherine Mansfield y otros poemas"
1994- "No es un castillo"
1996- "Entre el amor y la muerte"
1996- "5 poemas"
1997- "El Cosmos Chané de Luisa Pereyra"
1997- "De los itinerarios"

domingo, 21 de agosto de 2011

Nicomedes Santa Cruz




América Latina

Mi cuate
Mi socio
Mi hermano

Aparcero
Camarado
Compañero

Mi tata
M´hijito
Paisano…

He aquí mis vecinos.
He aquí mis hermanos.

Las mismas caras latinoamericanas
de cualquier punto de America Latina:

Indoblanquinegros
Blanquinegrindios
Y negrindoblancos

Rubias bembonas
Indios barbudos
Y negros lacios

Todos se quejan:
?¡Ah, si en mi país
no hubiese tanta política…!
?¡Ah, si en mi país
no hubiera gente paleolítica…!
?¡Ah, si en mi país
no hubiese militarismo,
ni oligarquía
ni chauvinismo
ni burocracia
ni hipocresía
ni clerecía
ni antropofagia…
?¡Ah, si en mi país…

Alguien pregunta de dónde soy
(Yo no respondo lo siguiente):

Nací cerca del Cuzco
admiro a Puebla
me inspira el ron de las Antillas
canto con voz argentina
creo en Santa Rosa de Lima
y en los orishás de Bahía.

Yo no coloreé mi Continente
ni pinté verde a Brasil
amarillo Perú
roja Bolivia.

Yo no tracé líneas territoriales
separando al hermano del hermano.

Poso la frente sobre Río Grande
me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos
hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico
y sumerjo mi diestra en el Atlántico.

Por las costas de oriente y occidente
doscientas millas entro a cada Océano
sumerjo mano y mano
y así me aferro a nuestro Continente
en un abrazo Latinoamericano.



Nicomedes Santa Cruz



Nació el 4 de junio de 1925 en el distrito de La Victoria, Lima. Hijo de Don Nicomedes Santa Cruz Aparicio y de Doña Victoria Gamarra Ramírez, era el noveno de diez hermanos. Al concluir el colegio, se decidió a trabajar como herrero forjador, Luego Nicomedes fue artesano, - cerrajero artístico - oficio que mantuvo durante 19 años (hasta 1956) abandonando su taller y dedicándose a recorrer el Perú y América Latina, recitando sus décimas y versos.
Falleció en Madrid el 5 de febrero de 1992.

Obra: Miguel Camargo (Perú)

viernes, 19 de agosto de 2011

Miguel Hernández




Aceituneros


Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.



Miguel Hernández, 1937

Interpretado por: Washington Carrasco y Cristina Fernandez

miércoles, 17 de agosto de 2011

Jorge Ariel Madrazo




Canon para dos voces solas (fragmentos)


II

Es hielo abrasador
es fuego helado.
En tal fragua
ella y vos:
taimado semen.
Enfermedad que crece
si es curada.
Anda la nada en leves
graves
pies.
Un andar solitario
entre la gente.
Gestos los tuyos:
pavor
o
plenilunio
(pleno sol
fugaz
enredadera)




V


Ah esas nalgas blanquísimas
surgiendo de tus
enfurruñadas medias
negras
sobre rodillas de pérfido
rocío
y pezones con fiebre
de poema
y pastelillos se tuesten
sexuales
y sobre el útero florezca
tu falda
y te adoren
poetas
en octubre



Jorge Ariel Madrazo
Buenos Aires (1931)

Obra: Capricho - Mentor (1919-2003)

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com