domingo, 20 de noviembre de 2011

Marcelo Juan Valenti




Mi padre me devoró

aunque

no tenía hambre.

Se apartó

del fuego,

y sin mirarme, me percibió

como el cachorro

de una especie apetecible.


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Un día,

el fantasma se cansó

de los signos. No más

golpes. temblores

ni finísimos

estallidos de un aire

delicadamente helado. Se sentó a la mesa

e inició el cuento

sobre la eternidad, relegándome,

sin límites, a la escucha.


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Escribo sin pausa,

renglón tras renglón,

el nombre de la forma

fetichizada del mal.

Y como un

mantra lo repito

en susurros,

como si,

en la reiteración, en

permanecer

expuesto a sus emblemas, anulara

sus efectos, desanudara

el miedo, Trucos, para que

esa palabra nunca me lastime.




Marcelo Juan Valenti
De "Espejo jardín"



Rosario - Santa Fe (1966)

2 comentarios:

mabel casas dijo...

detrás de un poema, se encuentra en estos posteos, la voz del trance , de la musa, de hombres y mujeres que dejan correr sus tintas y se comparten y nos comparten...
un gusto leer
gracias por dejar evocar a algunos autores y conocer a los que el sistema editorial, no nos deja facilmente disfrutarlo
un saludo vecino!

Fernando Delgado dijo...

claro mensaje el tuyo Mabel, y gracias por comentar.

un abrazo
Fernando

Poesía del Mondongo

A todos, gracias por compartir este espacio

Email: fernando1954@gmail.com