domingo, 2 de mayo de 2010

Reynaldo Sietecase



No desear a la mujer del prójimo

No desear a la mujer
del prójimo
o por lo menos
no desearla con la fuerza
suficiente
como
para perseguirla
por las calles
de su barrio
con la estúpida intención
de producir
encuentros casuales
saludos a lo lejos
u otras artimañas
que puedan forzarle
la sonrisa

No tomar el mismo
colectivo
los días necesarios
para encontrarla
en el asiento
de enfrente
y desolados
viajar en silencio
a ningún sitio
con su pelo en los ojos
y los labios

No invitarle un café
y menos
por supuesto
un vino blanco
Jamás pensar
en empujarle
poemas al oído
o escribir
su nombre
por los baños
Evitar sorprenderla
sola y cerca
en especial los domingos
o feriados
al límite peligroso
de beber su aliento

No olvidar
restos de corazón
en sus pezones
ni caer por descuido
entre sus piernas

No desear a la mujer
del prójimo
o por lo menos
no desearla con la fuerza
suficiente.



Reynaldo Sietecase
Nació en Rosario en 1961. Publicó los libros de crónicas El viajero que huye (Homo Sapiens, 1994) y Bares (Fundación Ross, 1997) y la novela Un crimen argentino (Alfaguara, 2002). Sus títulos de poesía editados son los siguientes: Y las cárceles vuelan (Cooperart, 1986); Cierta curiosidad por las tetas (Torres Agüero, 1989); Instrucciones para la noche de boda (Torres Agüero, 1992); Fiesta rara (Torres Agüero, 1996, Mención especial del Premio Nacional de Poesía, trienio 1996-1999) y Pintura negra (Ameghino, 2000).

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